Decía el gran Santiago Rusiñol que las óperas iban bien hasta que los cantantes se sentaban en una piedra. Es decir, hasta que se aposentaban para soltar los monólogos. Pero en cualquier caso el fragmento de esta semana es el
Monólogo de Loge
Dicho monólogo se encuentra en la segunda escena de
El oro del Rin, prólogo de la tetralogía
El anillo del Nibelungo. Lo canta el personaje de Loge, y su primer verso es "
Immer ist Undank Loges Lohn!"
Loge es la versión wagneriana del Loki de la mitología escandinava. Para los que no lo sepáis, Loki es el diós burlón, mentiroso, inventor de la red de pesca, capaz de cambiar tanto de sexo como de forma, y que siempre deja en ridículo a Thor (Donner). Loki fue también el asesino de Baldur, el más bello de los dioses, y por ello fue castigado: sólo escapará el día del Ragnarok.
El Loge wagneriano tiene características similares, y podríamos describirlo como la inteligencia sin sabiduría. Es el más listo de los personajes del
Oro y el único que se da cuenta de las repercusiones de todo lo que pasa, pero a su vez es incapaz de actuar si no es para complicar las cosas. Además es inconstante. A veces recuerda a Wotan sus obligaciones, y en cambio en otros momentos fomenta el caos. No hace falta decir que es uno de los personajes más fascinantes de la obra wagneriana.
A diferencia de Wotan y compañía, Loge es sólo un semidiós, y no necesita de las manzanas de Freia para mantenerse joven. Los otros dioses lo desprecian, pero lo toleran por la relación de necesidad que mantiene con Wotan. También es pariente de los nibelungos, y fue él quien les dio el secreto de usar el fuego. Ahora bien, estos no guardan buen recuerdo de él, y no hay mejor descripción que la de Alberich:
Entre duendes de luces,
ríe ahora Loge,
el astuto bribón.
Como seas un amigo tan falso para ellos,
como lo fuiste para mí,
ja, ja, me alegro.
No tengo nada que temerles.
Como curiosidad, en la mitología germana Loki no es el dios del fuego, pero los folkloristas germanos del XIX tuvieron esta confusión por la semejanza con "Logi" (la llama), y dicho error pasó a Wagner.