Bien, pues ya puedo dar mi propia opinión acerca de este Parsifal, porque asistí a la representación de ayer, viernes 7. Coincido parcialmente con casi todos, y poco más puedo aportar.

Por partes.
Lo mejor, para mí, la orquesta. Impresionante cómo suena, prácticamente sin puntos flacos destacables, es un lujo tenerla aquí. La dirección de Maazel notable, aun sin llegar al sobresaliente, cumpliendo bien con los requisitos de la partitura, aunque faltándole un punto más en cuanto a expresividad. Hubo algún exceso de timbal y se tapó a los cantantes en tres o cuatro momentos muy puntuales, pero Maazel nos dejó apreciar la enorme belleza de esta música. El coro, falto de empaste en algunas ocasiones.
La Urmana me gusta como Kundry, estuvo bastante bien, aunque le hubiera pedido algo más de entrega escénica (esto no sé si es culpa suya), especialmente en los actos 1 y 3, donde canta poco pero debe actuar mucho. Esto se nota especialmente en el cambio de registro interpretativo con el acto 2, en el cual debe ser más sensual. Al final, quedó todo muy tibio, una pena, porque el personaje es muy interesante. Por cierto, yo sí que le escuché unos graves suficientes.
El Parsifal de Ventris está bien cantado y bien interpretado, más flojo en el acto 3 (¿fatiga?). No brilla especialmente en ningún momento, pero es más que digno.
Me gustó mucho Milling como Gurnemanz. Los monólogos no se hicieron pesados, y tiene un timbre muy agradable. Lo mejor en el acto 1, especialmente en “Titurel, der fromme Held, der kannt’ ihn wohl”.
Bien interpretado Amfortas por nikitin, con voz poderosa, torturado, sufriendo y renegando de su destino.
Klingsor (Leiferkus) tuvo el timbre adecuado, y esa especie de deje “nibelungo” que cuadra en este rol. Resolvió bien con Ventris el malabarismo de la lanza.
Amplificado o no, el chorro de voz de Tsymbalyuk como Titurel fue impresionante.
Y llegamos, por fin, a la puesta en escena, que creo que fue mejorable, aunque no catastrófica. En general, la estética descarnada me gustó, pero se notó poco trabajada y falta de contenidos. El “minimalismo” no consiste en vaciar las cosas de contenido, sino en lograr el máximo de éste con los mínimos medios. En este caso, se echó en falta mejor dirección de escena, en especial en el movimiento de los cantantes, muy estáticos durante toda la representación.
Nulos elementos simbólicos relacionados con la trama, y algunos errores como el momento ya comentado aquí de la destrucción del mundo de Klingsor. Las Anemonemädchen (muchachas anémona), flotando entre tempura roja

, no transmitieron a mi juicio sensualidad o seducción ninguna.
En la parte positiva el uso de la luz, en algunos momentos muy logrado (como en el viaje espacio – temporal hacia la sala del grial). El tema de las parabólicas y el platillo volante, simplemente me pareció una tontería.
En resumen, un Parsifal de nivel alto, especialmente en lo musical, aunque mejorable en ciertos aspectos, sobre todo escénicos. Aun así, yo creo que es un lujo poder disfrutar de esto por aquí.
Saludos a todos.
