COSECHA DE 1873: CHALIAPIN
Este hombre es, como poco, un genio. Su nombre marcará una época en la Historia de la cultura rusa, como lo hizo Pushkin M. GORKI
Fiodor Ivanovich Chaliapin nació en 1873 en Kazán. Su vida fue muy dura. La pobreza hacía mella en su familia y pasó grandes temporadas de hambre, viéndose obligado a trabajar desde muy joven.
Su padre, violento y alcohólico, lo maltrataba y el teatro se convirtió en un refugio para él.
Desde pequeño hasta los 16 años se dedicó a barrer calles, bailar, hacer comedias callejeras, cantar...
Esta formación "callejera" le sirvió de mucho para su carrera artística, pudiendo absorber caracteres, gestos, psicologías, que le resultarían muy útiles para la creación de sus personajes. Con 16 años se enroló en una compañía de opereta, como cantante de coro (ya lo había sido durante 8 años en un coro de iglesia).
Pero esa vida errante, penosa, llena de viajes y hambre, hizo mella en él y llegó incluso a intentar suicidarse.
Y he aquí que Usatov, tenor profesor de canto, se fija en él y decide darle clases gratuitamente a aquel chico de gran fuerza de voluntad y talento desbordante para todo lo que se proponía: deportes, idiomas, dibujo, pintura, literatura...El Chaliapin artista estaba naciendo.
Fiodor enseguida se fue creciendo y su carrera supuso un cataclismo en la ópera rusa. Ya he comentado la impresión que generó en Sobinov, el tenor, quien decidió que fuese Chaliapin quien lo acompañase en sus funciones. Durante los últimos años del siglo XIX, la figura de Chaliapin fue forjándose y en 1901 apareció en la Scala de Milano cantando Mefistofele de Boito junto a Enrico Caruso y bajo la batuta de Toscanini.
Comenta Lauri-Volpi (poco amigo, como sabemos, de elogiar a nadie) de esas funciones:
"La leyenda de Tamagno, Caruso y Titta Ruffo se completò con la aparición del ruso gigantesco, amigo de Massimo Gorkij, Fiodor Chaliapin (...). El coloso hizo su aparicio en el Mefistofele, en la Scala. La gente quedó magnetizada a la vista del cuerpo escultoreo, de la elasticidad de los movimientos, del aspecto satanico, hasta tal punto que la Carelli, Caruso y la orquesta de Toscanini desaparecieron, como absorbidos por la presencia del cantante.
Sin ninguna duda, no ha habido jamás sobre el escenario un cantante así de completo. Su genial inventiva obviaba los límites impuestos por los directores de orquesta intolerantes y pedantes. Al público no le importa quién dirige cuando una presencia genial illumina la escena. Bastaba una frase, una intencion, una sonrisilla, un leve gesto".
La Scala, Londres, París, Nueva York...todos los teatros se rindieron a él y durante las siguientes décadas, Chaliapin se convirtió en un mito, una leyenda.
En 1921, entre unas relaciones cada vez más tensas con el gobierno soviético, Chaliapin se exilia a París, donde moriría en 1938, en medio de una de las admiraciones más grandes que haya suscitado un artista (hasta tal punto que, como relata su hija: "en cuanto entraba en cualquier sitio, la gente hacía el silencio y se quedaban petrificados, observándolo").
Rachmaninov dijo en su funeral: "Chaliapin será una leyenda para las próximas generaciones".
Así fue -en pocas palabras- la vida de Chaliapin, un personaje, un hombre mítico, extraordinario en todos los sentidos de la palabra. Para mí, el mayor genio que se haya dedicado al canto. Como dice Badenes en su libro "Voces":
"¿Cómo explicar la prodigiosa transformación de aquel muchacho semianalfabeto en un artista completo, dominador de la palabra, del gesto escénico, incluso de la caracterización física?"
El arte de Chaliapin era único, personalísimo..su presencia escénica apabullante. Para él no existían los cantantes, sino los artistas. Y un artista debía ser actor y cantante a un tiempo.
Stanislavsky reconoció siempre sin ambages que Chaliapin le había servido siempre de modelo de su famoso método de interpretación. Porque los méritos actorales de Chaliapin, por lo que cuentan las crónicas, eran insuperables. Escuchemos algunos testimonios:
"Algunos de sus movimientos durante la escena de la taberna de Boris Godunov creaban una impresión de danza más fuerte que la de ballets enteros" M. Fokine - coreógrafo.
"Canté un Faust con él. Yo era Marguerite. En un momento él se quedó quieto, como un árbol, al fondo del escenario. Se mimetizó tan bien que parecía un auténtico árbol y, de repente, desapareció. No sé cómo lo hizo, parecía magia negra. Él ya no estaba. Un instante después, apareció encima de nosotros, a través de una ventana, proyectaba una sombra, como de araña tenebrosa que nos enmarcaba a Fausto y a mí. Un frío me recorrió, un terror indefinible. No había allí una ópera, había una realidad terrorífica! Cuando al acabar la función vi que Mefistofele desaparecía y volvía Chaliapin, respiré aliviada" Lotte Lehmann.
Así es, amigos, Chaliapin es tenido por muchos como el más grande talento dramático de la historia del canto. Y algo de esto se refleja en las siguientes fotografías de sus caracterizaciones, adornadas por algunos de los elogios que relevantes artistas le dedicaron.
"Es imposible describir cómo canta. Canta como escribía Tolstoi" Rachmaninov.
"Está por encima del resto de cantantes. Quien sólo escuche sus grabaciones no puede hacerse una idea de su poder para subyugar al público" E. Neuwman.
"Por fin he visto mi concepción del papel! por fin he encontrado a mi demonio!" Arrigo Boito, tras escuchar su Mefistofele.
"Conozco artistas famosos, pero sólo un artista realmente grando: Chaliapin" Titta Ruffo
"Para él era fácil igualar los triunfos de cualquiera. Incluso de Caruso" G. Farrar.
"La síntesis es algo que rara vez se ha conseguido por alguien en Arte. Especialmente en el teatro. Chaliapin es el único caso que conozco" Stanislavsky.
"Mi carrera como cantante hubiese sido impensable sin la impresión que este artista único dejó en mi mente" Hans Hotter
"Tiene un talento inagotable y fenomenal para cualquier cosa que se propone" Rachmaninov
"Parece que no hubiésemos oido nunca lo que era cantar hasta el recital de Chaliapin de ayer" (de una crítica de la época)
"Su voz era hermosa en textura, impresionante en rango y poder, su canto una exhibición arrolladora de control de respiración, emisión y fraseo" B. Gigli
"Entonces...empezó a cantar, con una voz de calidad única, poderosa y acariciante, suave como la de un barítono, flexible como la de un tenor y natural como la voz hablada" Arthur Rubinstein.
LA VOZ Y EL CANTO
Así era el arte de Chaliapin, como Rubinstein lo definió. Porque, a fin de cuentas...cómo cantaba Chaliapin? Como sonaba su voz?
Badenes lo ha descrito perfectamente:
"Teóricamente, por color y extensión, la voz de Chaliapin era de bajo-barítono. En realidad -y esto ha sido señalado por alguien tan poco sospechoso de simpatías como Lauri Volpi- "Chaliapin era tenor, barítono y bajo, como quería, disponiendo de todos los colores de la paleta lírica".
Su voz no era tan bella ni tan opulenta como las de Kipnis o De Angelis (por no hablar de un Pinza), pero las sobrepujaba a todas, gracias a su increíble técnica de emisión, que le permitía sonoridades graves como pedales de órgano, pianissimos y sfumature aéreas, propias de un tenor ligero, y a su encarnación vocal de las partituras. En él, la voz no era un fin en sí mismo, sino un medio para recrear la verdad dramática".
En suma, como dijo Lauri-Volpi, "hay muchos cuerpos que cantan. pero él hacía cantar a su alma"...
ALGUNAS AUDICIONES
Mefistófeles del Faust de Gounod.
Escuchemos su siniestra escena de la Iglesia con Marguerite (en ruso), comedida, sutil, suavemente tétrica, decididamente aterradora:
Escena-iglesia
Y comparémosla con el salvajismo, paroxismo y sarcasmo de su "Le veau d'or", en francés y con un Chaliapin de 60 años:
Le-veau-dor
En el punto medio entre sutileza e histrionismo, la hipnótica serenata (también en francés):
Serenata
Mefistofele de Boito[/b][/size]
31 de mayo de 1926. En el foso, V. Bellezza. En el escenario, Chaliapin. La obra, Mefistofele, de Boito.
Escuchemos dos extractos de esa función, grabados en vivo (con sus virtudes y miserias -entradas a destiempo, por ejemplo) y apreciemos el carácter excesivo, apabullante, subyugante, de la caracterización de Chaliapin.
Sarcástico y fascinante en su "Ave Signor":
Ave-signor
Excesivo, brutal, hiperactivo, ciertamente demoníaco en su "Son lo spirito che nega":
Son lo spirito che nega
BORIS GODUNOV[/size][/b]
Leamos unos fragmentos de la autobiografía de Chaliapin en los que da cuenta de su preparación del papel de Boris Godunov (tomado de una recensión del crítico Oppenheim):
“En el verano de 1898 fui invitado a pasar una temporada en la casa de campo de T.C. Lyubatovich en la provincia de Yaroslavl. Ahí, junto con Sergei Rachmaninov, nuestro director, empecé a estudiar Boris Godunov. Rachmaninov acababa de graduarse del Conservatorio. Estaba lleno de vitalidad y era excelente compañía. Era un artista de primer nivel, un músico magnífico y un pupilo de Tchaikovsky. Fue él quien me alentó particularmente a estudiar a Mussorgsky y a Rimsky-Korsakov. Me enseñó algo sobre los fundamentos de la música y la armonía, en un intento por completar mi educación musical.
“Boris Godunov me llamaba la atención a tal grado que, no contento con aprenderme mi papel, canté la ópera entera: todas las partes, las masculinas y las femeninas. Fue entonces cuando comprendí la utilidad del estudio de una ópera ‘completa’, y en consecuencia empecé a estudiar así otras obras enteras, incluso aquellas que me eran familiares.
“Entre más me sumergía en la obra de Mussorgsky, más me percataba de que uno podía actuar la ópera como si fuera de Shakespeare. Para mí todo dependía del compositor de la obra. Me emocioné mucho cuando me acerqué por primera vez a la biografía de Mussorgsky. En verdad que quedé impresionado —y horrorizado— de que haya tenido un talento tan magnífico y original, pero que vivió en la escualidez, la pobreza, y que después murió de alcoholismo en un sanatorio inmundo. Era increíble...
“Además de revisar minuciosamente la música de Mussorgsky, empecé a estudiar desde un ángulo histórico. Para ese fin leí a Pushkin y a Karamzin. Pero eso no era suficiente, deseaba ir más allá y en consecuencia me acerqué al famoso historiador Klyuchevsky, quien casualmente estaba pasando el verano en la provincia de Yaroslavl, y pedí su ayuda.
“El gran académico me recibió cordialmente. Me ofreció té y luego me dijo que había gozado de mi interpretación de Iván el Terrible. Le pregunté si me podía contar algo de Godunov. Sugirió que diéramos un paseo por el bosque. Nunca olvidaré esa increíble caminata entre altos pinos, con el suelo sembrado de pinochas.
“El pequeño anciano a mi lado tenía un corte de cabello que asemejaba un molde de budín, una pequeña barba blanca más bien angosta, pero ojos inteligentes que brillaban a través de sus anteojos. A cada rato se detendía y, en una voz rasposa, con una sonrisa socarrona en el rostro, representaba la conversación que supuestamente ocurrió entre Shuisky y Godunov casi como si hubiera sido testigo presencial del acontecimiento, seguido de su descripción de Varlaam y Misail como si los hubiera conocido personalmente. Describió el encanto personal del pretendiente al trono. Hablaba mucho, y sus descripciones eran pintorescas, llenas de color. De hecho, podía imaginarme a las personas que describía. ¡Cómo deseaba que pudiera cantar, para que los dos interpretáramos juntos la obra completa! Esta experiencia con Klyuchevsky me dejó una impresión profunda.
“Mientras hablaba de Boris, el personaje surgía de mi imaginación como una figura poderosa, de gran interés. Pronto empecé a sentir simpatía por este zar poderoso e inteligente quien, aun procurando el bien de Rusia, acabó creando el vasallaje. El viejo historiador enfatizó la soledad de Godunov, su agilidad de pensamiento, su esfuerzo por introducir la cultura occidental en su país. Escuchándolo, uno sentía que era como si Vassily Shuisky había resucitado, y que en ese momento confesaba su error en haber destruido a Godunov.
“Pasé la noche con Klyuchevsky, y al día siguiente partí muy agradecido por esa lección de historia que me había dado este hombre notable. Después de eso, a menudo regresé a pedirle consejo.
“Comenzaron los ensayos para Boris Godunov. De inmediato me percaté de que mis colegas no veían las cosas a mi manera y que la existente escuela de ópera no satisfacía los requerimientos de esta obra… Incluso yo era, desde luego, un producto de esa misma escuela de canto, y nada más. Esa escuela me enseñó cómo sostener el sonido, cómo ampliar y reducirlo, pero lo que no me enseñó fue la psicología del personaje interpretado. Era claro que a nadie le habían instruido estudiar la época en que había vivido un personaje histórico (...) Para mí no era suficiente que nos enseñaran a cantar una cavatina o una serenata o una balada; nos debían enseñar a comprender el significado de las palabras que cantábamos y los sentimientos que evocaban…
“Seguramente la debilidad de esta escuela de ópera se hizo patente en los ensayos, sobre todo cuando las palabras enunciadas pertenecían a un poeta de la talla de Pushkin o Karamzin. Para mí no era posible actuar si no recibía la respuesta esperada de mi compañero, especialmente si no estaba sumergido en el ánimo de la escena. Shuisky era mi principal preocupación, aunque ese papel lo cantaba Shkafer, un artista muy inteligente. Sin embargo, al escucharlo, uno no podía menos que desear que le dieran el papel a aquel viejo historiador.
“La decoración, la escenografía, la orquesta y el coro de la Compañía Mamontov eran correctos, pero ahora me percaté de que los mayores recursos del Teatro Imperial podían escenificar una mucho mejor producción de Boris Godunov.
“Llegó el día de la representación. Desde la producción de La dama de Pskov (de Rimsky-Korsakov), me había convertido tal vez en el artista más popular de Moscú y el público acudía en masa a las producciones en las que yo participaba. Al principio Boris fue recibido por el público con frialdad y apatía, y yo estaba preocupado. Pero de pronto la escena de la alucinación electrificó a los oyentes, y la ópera acabó triunfando. Me pareció extraño que esta ópera nunca antes había creado tal impacto, a pesar de que la obra es shakespeareana en su fuerza y belleza. Las representaciones subsecuentes acercaron al público todavía más a la obra, y ahora parecían comprender su encanto desde el primer acto.
“Por más que me he preparado, por más que he estudiado y me he esforzado, nunca he pisado el escenario con la sensación de dominar esta ópera. Es una obra que cobra vida y crece en el acto de representarla. Mi recompensa ha sido el conocimiento que de ella he ido adquiriendo con cada interpretación. Esta suerte de ‘vivir’ el papel es lo que, con cada producción, me ha permitido ampliar y profundizar mi conocimiento del personaje... En esto radica el crecimiento real, la verdadera comprensión de la ópera.”
Bien, pues escuchemos aquí todas las intervenciones de Boris en esa ópera, tomadas de esas representaciones de Julio de 1928. Para que evitarme el exagerar con los epítetos (esta grabación me parece uno de los monumentos del canto grabado), leeremos la opinión de Gonzalo Badenes (tomado de su libro "Voces") quien considera que "sus cuatro apariciones a lo largo del drama son memorables".
"En la escena de la coronación (ataviado con un gran manto bordado de oro y pedrería, sobre la cabeza la tiara, en la mano el cetro y el globo terráqueo) aparecía Chaliapin imponente, con expresión dura, implacable y astuta:
http://www.box.net/shared/6cta003zgy
Pero sus primeras palabras, susurradas dolorosamente, revelaban de inmediato la angustia mortal del Zar. Despues entonaba su plegaria con infinita dulzura, para estallar impresionantemente en la invocación, con un impresionante crescendo"
"En la escena del gabinete, Chaliapin aparecía prematuramente envejecido, con indumentaria sencilla. EN este acto, su genio dramático alcanzaba su cumbre".
http://www.box.net/shared/xfyelf0byz
"Pasaba de la voz hablada a la cantada, de la expresión íntima y amorosa a la mayor desesperación. Su aceptación del poder absoluto, musitada con absoluta humildad, llevaba en el emocionante monólogo, lleno de temores a su lacerante súplica, dicha con un inimitable temblor en la voz"
"Luego, en la escena de las alucinaciones:
http://www.box.net/shared/1fdjp0jpj5
Su dicción visionaria, su locura ante el espectro del zarevich, se comunicaban al público hasta tal extremo que, en una representación, al gritar "tchur! tchur!" el público miraba aterrorizado al rincón donde Boris creía VER al niño ensangrentado"
Y qué decir -digo yo- de su despedida, plegaria y muerte?
Despedida, plegaria y muerte
PD.- Qué cómodo es autoplagiarse...
