Ayer me toco a mi ir al Doktor Faust este que tanta polémica está creando.
Y salí francamente MUY contento. Las críticas, como sabeis, no habían sido muy favorables, pero yo mantenía la esperanza de poder disfrutar con esta obra tan poco programada (como que era el estreno en España) como hermosa.
Lo primero que tengo que decir es que es cierto que no es una obra fácil, y que doy fe de que muchos de los asistentes anoches a la función del Maestranza se aburrieron como ostras. Sin embargo, seguiré alabandole a
Halffter el ser arriesgado en la programación del Maestranza, lo que nos ha posibilitado a algunos conocer obras poco comunes pero de inusual belleza, como Der Ferne Klang o Eine Florentinische Tragödie y Der Zwerg.
Y seguimos con loas, por una vez justificadas, a Hallfter. Ayer estuvo francamente bien. Bien se sabe en este foro que no soy precisamente amigo suyo ni nada similar, y que he sido siempre muy crítico con su forma de dirigir y los resultados que saca de la ROSS. Pero me pasa lo mismo que el año pasado con Zemlinsky: Halffter se tiene muy bien preparado este repertorio, y sabe que hay muchas miradas puestas en él. Por ello se esfuerza y saca adelante la compleja partitura de Doktor Faust, con algunos momentos de belleza arrebatadora, como la zarabanda orquestal.
En cuanto a los intérpretes, pues tuvimos un poco de todo. Un Faust descafeinado, aunque las dio todas:
Christopher Robertson fue de menos a más, pues lo dio todo en el cuadro final. Corto de volumen, eso es cierto (aunque yo estaba en Paraíso y lo escuché), tiene un centro muy interesante pero un agudo muy insuficiente. Su caracterización como Doktor Faust resultó muy efectiva desde el punto de vista dramático, resultando enormemente creíble. Tuvimos también un Mefistófeles de impresión,
Robert Brubaker, tenor experto en estos cometidos tan complejos. Una voz timbrada pero que a veces resultaba fea y gritona, lo cual le queda que ni pintado al personaje. Personaje que, por otra parte, hizo más que creíble. A mi, personalmente, me dio miedo. El suyo era un Mefistófeles cínicamente malvado, pero que en la escena final (donde flojeó un poco más vocalmente, dada la complejidad de
sprachgesang final) se muestra casi indiferente, como acabado. En resumen, un tenor que sabía lo que la partitura le pedía y que lo hizo realidad. El mejor de la noche sin duda.
En cuanto a los demás, aprobado para la solvente
Mary Mills como la Duquesa de Parma, y bien los abundantes comprimarios.
Yo ya conocía por fotos y extractos la producción de
Peter Mussbach para la Unter den Linden de Doktor Faust, y me gustaba. Y anoche pude certificar que es una producción muy muy interesante. No es una producción subversiva ni especialmente rara, es más bien estético-simbólica, lo cual al que no conociera la obra podría inducirle a confusión en algunas escenas, es cierto. Por lo demás, resultaban estéticamente muy impresionantes algunas escenas, como la del Ducado de Parma o la Taberna
Como detalles curiosos, en la escena de la aparición de los 6 demonios, aparecian enfundados en unas gabardinas a las que se les prendía fuego, lo cual en principio me dio un poco de miedo, porque pensé que era un problema de alguna chispa, pero cuando ves a los 6 demonios ardiendo, no solo te impresiona, sino que ves que todo es cosa de la puesta en escena (dato: había un camión de bomberos a las espaldas del teatro, por si las moscas

).
Reseñar, por último, la escena final, visualmente impresionante. Una enorme nevada en el escenario, mientras Faust y el Diablo se enfrentan uno en cada esquina del escenario, uno de negro y otro de blanco. Precioso.
Aplausos de rigor y casa. Eso si, pude disfrutar de la agradable compañia de
Cyrano y de
Stiffelio, que creo que salió igual de satisfecho que yo
