delaforce escribió:
Edita Gruberova es una de las mejores cantantes de los últimos 30 años.
Es evidente que su instrumento es privilegiado, y que sabe usarlo con una flexibilidad y sutileza únicas. Y además es capaz de transmitir con su canto, todavía más si se le escucha en un teatro.
No obstante, sus incursiones en el repertorio belcantista son ciertamente discutibles. Dejando aparte su Norma, un completo desastre que nunca debería, en mi opinión, haber abordado, y menos a la edad en que lo hizo, conviene matizar por compositor y por óperas.
En Donizetti, creo que está unos pasos por detrás de las mejores de la historia, pero a un gran nivel. Su Lucía, por ejemplo, es infinitamente superior a la de un pajarillo como Dessay, que ahora hasta parece la voz para cantar ese papel. Pero también Anna Bolena o Maria di Rohan, son buenos roles.
Otro tema es Bellini, donde podemos encontrar desde lo razonablemente bueno (Beatrice), a lo mejorable (Elvira). En cualquier caso, sus defectos: graves a veces poco definidos, tendencia excesiva al adorno vocal en frases melódicas que no lo requieren (a veces parece más preocupada en emitir sonidos bellos, que en transmitir un personaje), efectos que cortan el legato (cuando quiere, con su magnífico control del fiato, lo hace perfectamente),.... en ocasiones son indisimulables.
En definitiva, creo que Gruberova tenía en su garganta ser una de las más grandes belcantistas de toda de la historia, pero sus convicciones estílisticas, su forma de cantar, la dejaran simplemente como una cantante extraordinaria, que no acabó de encontrar la manera de acomodar su canto a este repertorio.
Estoy bastante de acuerdo, pero unos apuntes. Primero si considera pajarillo a Dessay es que nunca le has escuchado en vivo, ahora comprendo su manía, porque su volumen es bastante notable para una lírico-ligera, otra cosa es que cante ahora papeles de lírica como puede ser la Lucía, Lírica de coloratura, que no es su vocalidad.
Segundo sobre Gruberova es una cantante con unas cualidades excepcionales, de esas que sorprenden por su virtuosismo, por su fiato, por sus dinámicas.
Ahora bien yo se pararía dos cosas, primero cuestiones de repertorio. De una Zerbinetta referencial al repertorio italiano donde saltan algunas carencias estilísticas. Ese legato, como empujado a trompicones no es el que más me gusta.
Pero lo que yo separo más es la Gruverova de antes del 2003 a la de después. Las funciones que le había visto hasta esa fecha habían sido magníficas, pero en el 2003 le escuché una María Stuarda al lado de Flórez y comparar los legatos y el estilo era sorprendente. Además empezó a calar de manera considerable los agudos finales de cada aria con unas desafinaciones muy notorias.
También hay que destacar aunque no estuve presente esa Lucía del Liceu. Si la comparamos con la de Madrid donde fue un prodigio de agilidades y virtuosismo, en el Liceu es de las cosas más espantosas que he escuchado en mi vida, con desafinaciones de más de un tono que el público vitoreba como posesos, algo incomprensible. Su Norma no he sido capaz de terminarla y creo que no me pierdo gran cosa.