A mí algunas cosas me han gustado mucho pero otras me han dejado bastante indiferente. De entrada, el repertorio y las compañías escogidas resultan mucho más mediáticas (y, en ese sentido, comerciales) que en su último disco, lo que no es malo, pero quizá puede explicar alguna opción algo discutible. Sabor comercial que, a mi pesar, no se compensa con el afán “musicológico” de grabar versiones y variantes de las arias más conocidas. Ambos factores están en el disco, pero en mi opinión, el primero toma mucho más peso.
Sus números a solo siempre dentro de su correcta brillantez o de su brillante corrección, como se quiera, con algunos momentos muy buenos (final de Ange si pur) y otros que me han sonado algo más a rutina. En esto supongo que el problema es mío, porque últimamente he escuchado muy frecuentemente al muchacho y quizá estoy un poco saturado de él. Por eso he preferido los números no tan oídos (Linda di Chamounix, de factura impecable, Lucrezia Borgia) más que su enésimo “Ah mes amis”, ahora en italiano, o la Furtiva con variaciones.
En los dúos la interacción anima la energía de los números. Flórez tiene frases totalmente GLORIOSAS en el dúo de Puritanos, pero Netrebko no es, ni de lejos, una estilista a su nivel. Kwiecien es un gran cantante y el dúo del Elisir prometía, pero ahí es Daniel Oren el que deshincha la segunda parte del dúo, con una aproximación cautelosa que le quita buena parte de su humor. Linda di Chamounix es un muy buen dúo, pese a la diferencia abismal del calibre instrumental del argénteo tenor y la humilde vocecita de Ciofi. Bien también el Viaggio, con momentos de muchísimo estilismo; lo de Plácido dejémoslo en que se queda en curiosidad.
En suma, un disco que no desbanca a otros de JDF, pero si una estimable benefactora te lo alcanza (

) bien merece una escucha.