Acusenme de clásico, pero fue levantarse el telón y ver un engendro de decorado blanco abstracto (sirve para cualquier otra ópera), unas escaleras de metal y un paralelismo cutre entre la opresión a los judíos de esa época con la de los judíos de los nazis... y me entró ya una mala hostia que hubiera bajado a los camerinos y hubiera escupido al escenógrafo en la cara (no es agresión, no creo que me pudiera denunciar).
Lo de Tim Burton es porque para rematarlo, las chicas (Dalila incluida) llevaban un traje de colorines con un gorro en forma de huevo, como las cabezas de los alienígenas de "Mars Attack". Ya me dirán que pega esto con los arapos de los hombres. En fin, no digo más porque sólo me saldrían culebras...
En lo musical, el más aplaudido y con razón fue el director (
Elihau Inbal), y eso dice todo de los cantantes...
Cura: una voz adecuada (por timbre oscuro), pero con lo agudos habilmente cubiertos hasta el límite de engolarlos, recrea un Samson de 2ª división. Le acompañó
Julia Gertseva que también me defraudó: voz demasiado lírica para el rol y con poca sensualidad (2ª división) y un barítono negro que no conocía,
Rucker, que podría ser de 2ª B incluso. Quería oír a
Mario Luperi en directo, pero cantó desde la parte superior del decorado y no se le oía absolutamente nada.
Otra decepción más de un FIS que cada año cobra más por las entradas (un robo) y ofrece espectáculos cutrísimos en todos los sentidos.