Hoy en la contraportada de EL CORREO de Bilbao se hace referencia a ese tema:
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/ ... N-033.html
Ópera bufa en la Scala
Una semana de graves convulsiones y guerras internas en el teatro italiano culminó ayer en el falso anuncio de la dimisión de Muti
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ/CORRESPONSAL. ROMA
Ópera bufa en la Scala
El espeso ambiente que se respira en la Scala de Milán se resume muy bien en la asamblea organizada ayer en el mismo teatro. Entre otras cosas, porque su plantilla es tan descomunal que no pueden reunirse en otro sitio. 705 trabajadores sometieron a votación si el consejo de administración se tenía que ir y, con él, el histórico director de orquesta de la sede milanesa, el intocable Riccardo Muti. El resultado fue de 700 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones. Con razón había dicho el otro día Muti, tras suspender un ensayo, que «no había condiciones para la música». Un rumor estremeció luego los cimientos de la Scala: después de 19 años, Muti había dimitido. Era falso, pero la verdad es que en este momento es muy difícil que el famoso director pueda dirigir a nadie.
La crisis, reflejo en el más alto teatro lírico de la gestión jurásica característica de los escenarios italianos, venía de lejos y explotó el pasado 24 de febrero con la destitución del superintendente de la Scala, Carlo Fontana. Mantenía un interminable pulso con Muti, de talento reconocido pero criticado por su egocentrismo, con el que chocaba en las decisiones artísticas. Lo cierto es que su cabeza ya estaba lista para sentencia, porque su contrato terminaba este año, pero su decapitación se ha acelerado. Sin embargo, dentro de los juegos de poder de la Scala, si Muti se había ganado el apoyo del consejo de administración, Fontana se había trabajado a los sindicatos. Detrás, naturalmente, hay una lucha política.
Fontana es más bien de izquierda y en el consejo se sienta, por ejemplo, Fedele Confalonieri, el hombre televisivo de Berlusconi. Quizá porque era, como él, pianista de cruceros. El resultado es que la plantilla ahora está vengando a Fontana con ganas. Nada más conocerse su destitución anunciaron un boicot y se cargaron todas las primeras sesiones de estreno de la temporada. En medio de los golpes bajos el alcalde de Milán sacó el martes algunos papeles sobre las decisiones laborales de Fontana, en una institución con 16 millones de deuda: «Promociones, contrataciones y aumentos para 374 empleados». Hasta el Senado ha abierto una investigación. Desde luego es la peor crisis que ha conocido la Scala, y ha tenido muchas. Y eso que, después de tres años de obras, éste era el del gran retorno del legendario teatro.