Me ha gustado mucho este hilo.
En realidad, te permite soñar un poco. Como todos los miembros del foro me encanta la ópera y me gustaría formar parte de su mundo como algo más que espectador. No tengo talento para componer, dirigir o tocar un instrumento a nivel profesional… Mi voz conseguiría hacer nevar en Oviedo…. Ni siquiera valgo como regista…
En cambio, la dirección de un teatro de ópera… ¿ Por qué no ? Muchas veces son cargos políticos. Si alguna vez ganáramos las elecciones, tal vez yo podría… Pero no, es imposible aumentar en 10 millones nuestro número de votantes y además en el foro no se debe hablar de política.
Por arte de magia he conseguido el nombramiento, aunque sea virtual, y me enfrento a la necesidad de diseñar una temporada: 10 óperas, una al mes, de Septiembre a Junio. Presupuesto amplio, como corresponde a un teatro de una ciudad importante. No se trata de programar las óperas que más me gusten ni todas las de Wagner ( para eso ya existe Bayreuth

) sino de hacer una temporada que aune los intereses del público y mi sello personal como director.
Allá vamos:
Septiembre: Empiezo con una obra del gran repertorio, para abrir la temporada. Tiene que ser un éxito garantizado. ¿ Verdi, Puccini o Mozart ? Como ya estoy un pelín hastiado del 250 aniversario y Verdi va a tener una sí o sí, me quedo con Puccini.
Madama Butterfly, que siempre funciona. Con la Cedolins, Troxell y Croft. Robert Carsen será el regista y la dirección musical propia.
Octubre: Una recuperación de una ópera muy poco representada. ¿ Alguna mejor que
Das Wunder der Heliane, de Korngold ? La ciudad muerta va de triunfo en triunfo, y la maravilla que es Heliane será la siguiente en recuperarse. Más densa, más larga, pero igualmente fascinante. “ Ich ging zu ihm” es una de las más bellas arias de todos los tiempos ( la tengo localizada en las verdes praderas, si alguien que aún no la haya escuchado está interesado ). Tiramos la casa por la ventana y contratamos a Waltraud Meier ( aunque no la pegue del todo ) para la ocasión, acompañada por Torsten Kerl y Skovhus. Producción de Willy Decker y nos traemos también a Weigle.
Noviembre: Ocasión para la ópera barroca. La apuesta más segura es Händel, vamos a arriesgar un poco programando
Semele. Es algo estática pero las producciones anglosajonas le sacan todo el jugo. Confiamos en especialistas de la pieza como Ruth Ann Swenson y Sarah Connolly. Director musical Mackerras.
Diciembre: Navidades con Verdi, ¿ podríamos encontrar mejor manera de celebrarlas ? Tenemos tanto donde elegir… Vamos a tirar la casa por la ventana:
Aïda. Con una producción espectacular, que encargamos a Agatarco

. La dirección musical será propia y los cantantes: Alagna, Cornetti y la Cedolins, que repite.
Enero: Tras la resaca de las vacaciones, nos lanzamos con una ópera del siglo XX. Me gustaría programar un Gran Macabro, Die Soldaten o Das Verratene Meer… pero a última hora me decido por
Vanessa, de Barber. Creo que puede ser un gran éxito y ayudar al público más tradicional a ir perdiendo el miedo al repertorio que aún no ha cumplido los 50 años de antigüedad. Naturalmente, la producción corre a cargo de Simón Boccanegra

. La dirección musical es propia y los principales roles corren a cargo de Brenda Harris, Lucy Schaufer y David Maxwell Anderson ( los vi hace unos años en Estraburgo y me gustó mucho la representación, así que los contrato en bloque, que para algo soy el jefe ).
Febrero: Es el año de la grand opera, y le toca al repertorio francés. ¿ Troyanos o Hugonotes ?... Pues
Troyanos. Invitamos a Nagano a dirigir y de regista contratamos a Zeffirelli, que por lo menos no inventará nada raro y podremos disfrutar de la ópera. Susan Graham canta una Didon espectacular, junto a ella colocamos a Nancy Fabiola Herrera y Villazón, para hacer taquilla.
Marzo: El bel canto. Una de mis óperas favoritas, y que bien cantada siempre es un gran éxito:
I Puritani. Dirección musical propia, regie de Giancarlo del Monaco y un reparto hispano: Flórez, Cantarero, Alvarez, Chausson.
Abril: Creo que entre lo más importante para mantener viva la ópera es estrenar nuevas obras. Un gran teatro debe comprometerse a, cada 2 ó 3 años, hacer un estreno absoluto. Y nada de piececitas minimalistas de 1 horita, con efectos sonoros y 4 instrumentistas… Operas de verdad. Este año hemos encargado a una reconocida compositora británica, Judith Weir ( de nuevo trató de acercar a todo el público al teatro ), una obra con esas condiciones y vamos a estrenar
Churchill, basada en las vivencias del estadista inglés durante los días de la Batalla de Inglaterra. Sí, podría haber escogido un compositor español o latinoamericano, pero que le vamos a hacer: soy muy cosmopolita. Dirección musical propia y producción de Pizzi, que por fin podrá meter nazis en escena y que encima venga a cuento. Para el pápel de Churchill, Thomas Hampson.
Mayo: Aunque me gusta picar a los wagnerófilos, siempre o casi siempre metería una ópera de Wagner en la programación. En plena primavera, escojo la exaltación del amor y la muerte que es
Tristan e Isolda. Nos traemos a Dorst y Thielemann de Bayreuth. Como Isolde tendremos a Jeanne-Michèle Charbonnet y nuestro Tristán Klaus-Florian Vogt. El resto del cast, René Pape, Gubanova y Rasilainen.
Junio: Cerramos el año. Ya se nos ha pasado el efecto anti-Mozart y decidimos cerrar con
Cossí Fan Tutte, sin duda un broche de oro a la temporada. Dirección musical propia y escénica de Patrice Chéreau. Hemos convencido a Cecilia Bartoli, y la acompañan Isabel Rey, Barbara Bonney, Pirgu, Degout y Chausson, que repite.
Si alguna vez consigo el puesto, ya sabeis lo que os espera… Tengo curiosidad por ver las temporadas que diseñarían los foreros que no participaron en el hilo...