Bueno, vamos con el análisis de la pieza. Disculpad el retraso pero el viernes tuve un importante examen y he estado el fin de semana en el pueblo aislado del mundanal ruido. Añadid que me tocaba esta semana la obra de la idem, y entendereis que esto no se hace en dos dias
Con la audición de Jaroussky vamos a ir repasando y detallando la obra, en la medida de mis escasas posibilidades. Iremos movimiento por movimiento. Pulsad en el título del movimiento para escuchar la versión que colgué hace unos días de Philippe Jaroussky.
NISI DOMINUS

Comienza la pieza con un tempo allegro, exponiendo la que será la línea de la primera intervención del solista (
Nisi nisi Dominus, aedificaverit domum), y que, como veremos, se repetirá al final de la obra. Se trata este primer movimiento de una perfecta vía de exposición de dos características principal de todo intérprete barroco: la necesaria expresividad que el canto debe reflejar y la capacidad de poner en marcha esas imposibles agilidades que todas estas piezas requieren. Así, podemos escuchar a Jaroussky acometer de forma muy precisa la sección de agilidad, con sus características coloraturas encadenadas (que algunos detractores llaman coloratura arrastrada o no bien definida). En resumen, una forma estupenda de iniciar una obra y de posibilitar el lucimiento del intérprete.
VANUM EST VOBIS

Lenta transición desde el brillante inicio hasta las partes más interesantes de la pieza. Acompañado por las cuerdas, la voz se limita a delinear una sencilla melodía de corta duración. No merece la pena extenderse mucho más.
SURGITE

Sección de inicio enérgico, el que quizás Spinosi y Jaroussky se quedan un poco cojos (ya lo compararemos con Daniels y Biondi). Sin embargo es también una sección en la que Jaroussky “se gusta” más a sí mismo, exhibiendo todas sus virtudes y trinos. Y lo hace en una sola palabra:
doloris. Así, a pesar de ser una sección muy corta, la voz del francés alcanza cotas muy elevadas en esa palabra y las notas a ella asociada. Al igual que en el Cum Dederit, como veremos, el artista, conocedor de sus virtudes, decide lucirse en esos pasajes largos, serenos, casi tristes, donde su hermosa voz brilla con luz propia.
CUM DEDERIT.

Llegamos a la que es, para mí, la sección central de la pieza, la estrella de todos los movimientos. Se trata de una magnifica obra de arquitectura musical, de una perfección casi increíble. Las cuerdas comienzan exponiendo el tema que se repetirá en toda la sección, a base de pequeños golpecitos (disculpen la ignorancia del autor, seguro que eso tiene un nombre técnico que se me escapa). Se hace un breve silencio, y la voz del solista, desde la nada, comienza a salmodiar el texto. La escritura de la pieza, como ya hemos dicho, es repetitiva, caso asfixiante. ¿Y saben ustedes qué?
Yo la encuentro enormemente erótica. De toda la música, vocal e instrumental, que conozco, esta es la pieza que encuentro más sugerente, más apropiada a un momento de dos cuerpos en íntimo contacto. Es una sección dulce, suave, repetitiva, en la que el color de la voz del intérprete es clave, pues es una sección con un eminente fin estético. Y quien mejor que nuestro amigo Phillipe para, con su hermosísima voz y su gran musicalidad, para darle el adecuado relieve a la pieza. Las medias voces que escoge, la expresividad que imprime a la música, son marca de la casa. Señalemos como curiosidad que Jaroussky canta la pieza en el tempo indicado, pero que en la grabación de estudio lo hace algo más lento, creo yo que por decisión de Spinosi, para mayor gloria y lucimiento del solista. Atentos por último, a la forma que tiene el francés de concluir la sección, con esa nota mantenida en la cual uno siempre piensa en cómo es posible tal virtuosismo en una persona tan joven. Es sin duda, uno de sus mejores caballos de batalla.
SICUT SAGITTAE

Sección de pura agilidad, en la que, como en el Surgite, el inicio podía ser más expeditivo, más brusco. No creo que merezca la pena que nos detengamos mucho en esta sección, en tanto en cuanto no presenta ninguna novedad especial respecto a las características tanto de la pieza como de la voz que hemos ido desgranando en epígrafes anteriores. Sección pues, de lucimiento. Aquí, sin embargo, veremos a un Daniels muy brillante, gracias, en parte a, la dirección de Biondi, que es sin duda superior a la Spinosi en conjunto.
Nótese el agudo con el gusta J. de acabar la pieza.
BEATUS VIR

Sección breve de nuevo, casi de transición, pero que combina algunos recursos estilísticos de las piezas anteriores. Por un lado, una suave melodía de las cuerdas parece muy apropiada para esa primera frase; feliz aquel (beatus vir…). De nuevo J. nos da una lección de canto al apoyar toda la interpretación en las palabras “
inimici…”
GLORIA PATRI

De los momentos más interesantes de la obra. Uno espera un Gloria movido, brillante, a los que el cura pelirrojillo nos tiene acostumbrados. Nada más lejos de la realidad. Una pieza introducida por el violín solista (aquí Biondi vuelve a ser superior, como veremos), que vuelve a dar a J. la posibilidad de lucir sus capacidades para el clásico lamento barroco. El solista instrumental y el vocal se buscan en esta pieza (metafóricamente…), danzan juntos, y al final, se acoplan (pieza, como ya he dicho, no exenta de carga erótica). De nuevo un verso es apoyo:
espiritui sANctu para el desarrollo de la voz y la tierna melodía. El verso se repite una segunda vez, ya solista vocal e instrumental juntos, cantando a la vez, en perfecta comunión. Así continua la sección, con los dos solistas repitiendo la misma melodía, hasta el maravilloso final, en el que el violín vuelve a tomar la iniciativa. Una pieza por tanto, más compleja de lo que aparenta.
SICUT ERAT. AMEN

Concluimos como empezamos. La orquesta repite de nuevo el mismo tema inicial, y el solista repite escritura vocal, quizás (esto va por interpretaciones) algo más ornamentada, como una suerte de da capo sacro al final de la obra. Jaroussky en la audición propuesta decide no arriesgar, y repite lo realizado en la primera sección. Al llegar, por el contrario, al Amen, cambia la escritura vocal por una de virtuosismo y de agilidad que pocos son capaces de llevar al tempo necesario (Daniels, por ejemplo, es llevado más despacio por Biondi, como veremos). Jaroussky asume los tempi de Spinosi como suyos, y exhibe sus capacidades de agilidad con las características que ya hemos señalado previamente. La obra concluye de forma muy brillante y ornamentada, mostrándonos que es falso aquello que señalan relativo a que Vivaldi compuso mucho, pero todo igual. Esta pieza, una de mis preferidas, es muestra de lo contrario, y espero que os haya gustado mi exposición.
AVISO: Como servidor no tiene ni idea de musica, pide a los más expertos que tengan a bien corregir todos los fallos que tenga mi exposición.
Ains, que trabajito que me ha costado
