El idiota escribió:
No, no, claro que no los echamos del juego...

...al acabar la prueba descubriréis que todo era ... una sutilísima ruptura postcarusiana
Bueeeno, siendo así, alguien tiene que empezar...
¿Habéis leido "El señor de las moscas" de William Golding? En resumen es una especie de Robinson brutísimo en que una panda de adolescentes de un colegio bien se encuentra náufrago en una isla (¿os recuerda algo?) y se acaban formando dos tribus y montando una guerra bastante salvaje en que el más astuto mata al más debil, y empieza a haber una escabechina... Esto para demostrar que no se debe subvalorar la capacidad mortífera de un crío.
Dicho lo cual empiezo por el arma: El Trujamán sólo usa un instrumento en escena, eso sí muy precisamente descrito en el libreto:
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Entra El Trujamán con una varilla en la mano
Insrtumento que algunos escenógrafos convierten en un discreto tronco, véase por ejemplo, el segundo 2:12 de este video, o el 2:45 donde hasta parece tener punta: [youtube]http://youtube.com/watch?v=7_Gleap8G3E[/youtube]
Bien, ya tenemos el arma. Ahora el modo. A mi manera de ver no hay más que uno: el que el propio libreto describe como
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"con chilladores delante y envaramiento detrás"
Quiero decir que al envarar a la víctima por detrás chillará un poco por delante, pero tiene la ventaja de que ya espetado se le puede asar con facilidad sobre unas buenas brasas de coco y sin duda aumentará la reserva alimenticia.
Si el empalamiento parece excesivo a algunas almas sensibles (que en la isla haberlas haylas), entonces se puede usar el mismo arma para darle
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"doscientos azotes"
tras lo que, si se trata de alguien endeble, la casca con casi toda seguridad.
Así que ya no queda más que la víctima. Y me parece que, sinceramente, yo no podría con Wotan o con Boris Godunov, pero hay en la isla alguien que creo que es mi víctima ideal. Digámoslo de una vez, sí, Miles.
La verdad es que, con toda su pose de ser
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"malo, malo, malo"
la verdad es que es sólo un niñato con curiosidades propias de su edad, pero las cosas como son, no muy adecuado para la supervivencia en una isla: mucho lazo, mucho botín y mucho sombrerito para ir a misa, mucha lección de latín (aunque la trufe de ordinarieces) y mucha institutriz, mucha melenita y mucha hermana con tirabuzón, mucha cancioncilla infantil popular y mucho presumir de amistades con fantasmas, que después de todo no son más que la variedad oscura del "amigo invisible", una cosa que -por ejemplo- Lázaro de Tormes, mi primo, nunca necesitó... Dónde va a parar con un recio castellano, de la estirpe de los pícaros, como Pablito llamado el Buscón o como Guzmanillo de Alfarache o yo mismo... Vamos, que no hay color.
Y además no ha querido jugar conmigo al furgol desde que estamos en la isla, y eso q lo e invitao al mui malagradecío y ya no lo junto...
