Spinoza escribió:
Vaya nochecita la de ayer. Fue espectacular, de principio a fin. Sobran los elogios para el trío de monstruos (Domingo, Meier y Pape). El primer con altibajos, pero increible en escena y vocalmente mucho mejor de lo que esperaba. Una actuación inteligentísima y no exenta de momentazos. Chapeau por Domingo. Meier es una diosa. Una voz descomunal, preciosa, perfectamente empleada. Empezó algo desorientada, me pareció, pero terminó el primer acto por todo lo alto. De Pape ni hablamos, porque no se puede cantar mejor: pocas voces he escuchado con esa proyección tan magnífica. Confirmó lo que ya sabía por su rey Marke del Real: habemus pedazo de bajo.
Brünhilde y Wotan también me sorprendieron gratamente. No había depositado grandes esperanzas en que sus dúos saltaran chispas. Pero así fue. Alan Held hizo un retrato muy sabio del papel, muy doliente, subryando los padecimientos de Wotan y sin caer en fraseos estentoreos e inncesarios. Su voz está por debajo de las grandes por brillo, color, proyección, etc. Pero ayer cumplió más que con creces. Si repasan su Wotan en el audio conservado verán lo inteligente que resultó.
E. Herlitzius es alguien que promete. Vozarrón de primera. Empezó algo tosca, pero evolucionó hasta componer una Brünhilde de primera. Fantástica. Y sobresaliente en escena. Es una voz, insisto, a la que no conviene perder la pista.
Y por último, Weigle y la orquesa del Liceo. Opinión general: fantásticos. ¿Por qué digo esto, cuando ha sido el foco de todas las críticas? Si bien es cierto que el sonido de la orquesta del Liceo no está a la altura de lo que uno espera para semejante teatro y semejantes producciones, eso no significa que no sean capaces de cumplir las órdenes de Weigle con eficacia. Y eso es lo que sucedió con esta Walkiria. La dirección lenta y lirísima de Weigle no significó un abordaje pesado y latoso de la partitura wagneriana. Al contrario: eso permitió el desahogo de Domingo en muchos tramos del primer Acto; permitió a Meier un fraseo más amplio de lo que acostumbra; permitió a Held cumplir con un Wotan herido. Y sobre todo permitió que el tercer acto sonara como pocos recuerdo. Repasen los archivos de audio y verán qué sonidos tan maravillosos, más allá de la genialidad wagneriana, logró extraer Weigle durante aquellos minutos. En contrapartida, es cierto que la fanfarria wagneriana se veía algo aminorada: desde el inicio del primer acto hasta la propia escena de las walkirias o los golpes del viento metal del tercer acto, todo ello sonaba algo descafeinado, menos castrense. Quizá por eso me gustó más si cabe. Uno ya sabe de memoria cómo suena el Anillo de Solti con una Filarmónica de Viena enorme: ya es hora de plantearse que sin que sea por limitación de medios, puede hacerse otra cosa con la partitura wagneriana.
En dos palabras: pedazo noche.

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Discrepo en un par de puntos; por lo restante, coincidencia casi absoluta.
1- A mi no me gustó Held en todo el segundo acto, donde para mi gusto, cantó o más bien declamó el monólogo de Wotan, de modo exasparentamente plano y o monótono. Mejoró notablemente en el tercer acto.
2- De la orquesta del Liceu, me sigue sin gustar: trompas desafinadas y algunos metales de pim, pam,pum; aunque ayer , no molestó demasiado.
Weigle , efectivamente ayudó mucho a los solistas y no me gustó como interpretó toda la escena de la cabalgata del tercer acto, con una lectura de casi ausencia de brio y más intensidad