Ha sido una verdadera fortuna el poder ver esta producción de Muerte en Venecia. Estrenada ahora por primera vez en España es una pena que no llegara antes porque tanto la calidad tanto de la música como del libreto son óptimas. He de reconocer mi preferencia por Britten. Todas las obras que he podido ir conociendo han pasado a formar parte de mi repertorio particular. Si en esta temporada descubrí la Violación de Lucrecia en el Real ahora ha sido esta Muerte que me parece una obra más completa, más madura que la anterior.
La ópera tiene un gran protagonista, Aschenbach, el escritor en decadencia que llega a una no menos decadente Venecia y que en las playas del Lido verá por última vez reverdecer la pasión. Excelente el libreto de Myfanwy Piper (vaya nombre

) que bebe don elegancia en las fuentes de Thomas Mann.
El poeta estará en escena a lo largo de toda la obra y ese es el primer, pero único mérito, de Has Schöpflin, el tenor que asumió el rol. Me pareció un actor muy adecuado y que respondía a las exigencias escénicas con soltura. Vocamente tuvo un par de fallos que se olvidan inmediatamente pensando en la cantidad de grandes momentos que nos brindó, en una partitura que es mucho más endiablada de lo que parece. Para él, justamente, fueron los mayores aplausos de la noche. Muchos aplausos también para Soctt Hendricks que se encargó de múltiples papeles a lo largo de la obra pero que resolvió con gran profesionalidad. Muy buen actor me pareció aún mejor cantante, con una voz bien proyectada y mucha calidad. Carlos Mena tan solvente como siempre en su pequeño papel de Apolo.
Muy bien también el coro del Liceu, que en esta ocasión tuvo bastantes intervenciones. Excelente la orquesta y Sebastian Weigle dirigiendo, creo que lo echarán de menos en Bcn.
Lo escenografía de Willy Decker espectacular. Es difícil aquí explicar todo lo que vimos porque al ser tantas escenas cambia constantemente el escenario, pero simplemente comentar los dos momentos que más me gustaron: el primero la llegada del poeta a Venecia en góndola. En el fondo una pantalla enorme con una imagen a cámara lenta del agua y una gran plataforma que giraba a modo de embarcación guíada por un siniestro gonodolero, impactante. La otra la escena de los juegos en la playa que Decker optó por hacer onírica y donde los guiños a Magritte fueron constantes (hubo uno al final a Ciudadano Kane también muy curioso). Pero esto sólo fueron dos. Hubo más y todas de gran belleza. Disfruté muchísimo y espero que los que vayan también lo puedan hacer y a ver si hay una producción en dvd.