Estimados Gouverneur, Arsace, Idi: ya veo que necesitan una ópera del mes sobre
Die Tote Stadt.... Menos mal que tenemos prevista una.
¿Alguno de ustedes ha leído la novela, o la obra de teatro de Rodenbach en qué se basa la ópera? En ella, se contiene exactamente lo que ven ustedes en Die Tote Stadt, incluyendo esa "desolación" que es simplemente banalidad y lugares comunes.
Ahora bien, si esto es así (no crean en mi palabra, acudan a la fuente y lo comprobarán por sí mismos), ¿para qué demonios piensan ustedes que los Korngold cambiaron la historia?...Sí, precisamente para eso. Porque la historia que querían contar era otra, con un final totalmente distinto, amargo pero a la vez abierto, mucho más maduro y complejo que el final infantilmente nihilista de Rodenbach y que tanto les gusta a los registas y a ustedes. Un final tan previsible como aburrido.
Con todo, no discuto sus gustos sobre el argumento que para eso existen los colores. En cambio, que no sean capaces de identificar como el amable poeta, el lado lírico de Korngold arrastra esos acordes del final y nos retrata en unos instantes la nostalgia del amor que ya se sabe definitivamente perdido, y la esperanza, la incógnita de la nueva vida que se abre, me preocupa.
Vayan preparando sus armas; yo, como parte ofendida, escojo la pluma y el mes de Mayo. Mi padrino será Mister Scorpio y el duelo, a primera sangre.