Anoche la vi por la 2. Me acabo de pasar por el
hilode crónicas de funciones correspondiente y me sorprenden las poco constructivas críticas a la producción. Nada nuevo, de todas formas, no sé por qué me sorprendo. Que de una puesta en escena así, irregular pero inteligente, no se pueda extraer ni un solo punto positivo...
Hay un grave problema de predisposición entre los aficionados a la ópera.
A mí me gustaron mucho una infinidad de detalles que demuestran que la lectura de Guy Joost es aguda e inteligente. El diván (y no camastro, como se dice por ahí) en el que duerme Elektra, como doble referencia a Grecia y al psicoanálisis; la caracterización de Clitemnestra, impresionante, como una vieja decrépita obsesionada con la limpieza, supersticiosa (la descontextualización cultural de los amuletos logra ese efecto) y temerosa de la "impureza" de Elektra (concepto muy griego y nada gratuito); cómo al final, hecho que nadie mencionó, Elektra se viste igual que su madre (con turbante y parecido vestido, sólo que en negro), como símbolo pesimista de la victoria de Elektra: ahora que ha matado (autora intelectual) a su madre y está liberada, se casará, y ella misma se convertirá en una nueva madre, igual de monstruosa. Y mil cosas más que no cuento por no cansar.
Pero no, sólo nos fijamos en el hacha, en los nazis y no sé qué.
Con las críticas vocales sí estoy de acuerdo. Polaski me encantó, matizada pero poderosa. Marton tuvo una presencia escénica increíble. Vocalmente destrozada, pero convincente en el papel.