Con Vd. siempre aprende uno, Marquese:
Manuel Utor, alias Musclaire, fue un tenor barcelonés con una historia muy curiosa y que me apetecía compartir con vosotros. Era descargador de mejillones del puerto de Barcelona, de ahí su mote (musclaire es mejillón en catalán). Tenía un ojo de cristal y una nula formación musical, pese a lo cual triunfaba en los cafetines del puerto cantando romanzas de zarzuela. Dotado de unos increíbles "pinyols" (agudos) y un fiato inagotable, era la sensación de todos los parroquianos. Entre todos consiguieron que debutara con Marina en San Baudilio de Llobregat y después en el Teatro Gran Vía de Barcelona. Allí le oyó el millonario danés Bernardo Janzen, que quedó impresionado con su voz. Le consiguió una audición con el empresario Bernis y el maestro Mascheroni del Liceo. Fue un fracaso. Pero parece ser que entre Janzen y otros amigos suyos, también millonarios, en condiciones muy extrañas, tomaron el control del Liceo y consiguieron meterle en los carteles con La Africana de Meyerbeer en enero de 1903. Se machacó para enseñársela, pero era un hombre limitadísimo y de nula cultura. Se le preparó el éxito desde cuarto y quinto piso con clack contratada al efecto. Los tres primeros actos se desarrollaron sin sustos y el O Paradiso fue el delirio. Pero cuando empezó el dúo con Selika, empezó a olvidarse de la música, a mezclar el italiano con el catalán y la soprano, muerta de risa, apenas si podía cantar. Terminó la representación sin demasiado escándalo, pero fue la primera y única vez que cantó en el Liceo. Después de este episodio, cantó docenas de Marinas en el Tívoli y en el Novedades (parece ser que en el Español del Paralelo llegó a cantar seis en 24 horas). Inauguró el Teatro del Bosque del Barrio de Gracia. Acabó otra vez en los cafetines, y cuando ya ni allí tenía éxito lo dejó. Murió en la casa de caridad de la Barceloneta a los 85 años, el 1 de julio de 1946. Está enterrado en el cementerio de la barriada de San Andrés.
Decían de él que si hubiera tenido disposición y cierta inteligencia, podría haber sido otro Lauritz Melchior (el mejor tenor wagneriano de todos los tiempos), ya que estaba dotado de una descomunal potencia de voz, bella e inagotable. De esto se deduce, sin la menor duda, que es necesario mucho más que una buena voz para tener éxito en la música. Existe una expresión despectiva italiana para denominar a alguien tonto, a quien se le denomina "testa di tenore" (cabeza de tenor) y me temo que tiene una base mucho mayor de lo que la gente cree. Musclaire dejó algunas grabaciones en las que se puede oír su vozarrón pero también su escasa musicalidad. Una víctima más de la no preparación en un mundo en la que es absolutamente necesario.
Por cierto ¿No os recuerda alguna otra carrera?
pd. Autor de la historia:
http://www.ciao.es/Por_la_letra_U__Opinion_1030632