El concierto que esta noche nos ha ofrecido la mezzo Christiananne Stotijin a los escasos cincuenta espectadores que acudimos al auditorio Eduardo del Pueyo de Zaragoza, ha sido muy interesante.
Por una parte por descubrir una cantante por mi poco conocida y que fue llamada con cierta urgencia para sustituir a la cantante programada en un principio y que había cancelado. Luego en el foro me enteré que venía de cantar Cornelia en La Monnaie con Jacobs y que podremos verla en la temporada de la ABAO el año que viene en este mismo papel. Y por otra, disfrutar de un programa que si bien muy variado ha resultado de gran belleza.
La primera parte estuvo dedicada a Grieg y Brams. Aunque comenzó algo insegura y con la voz velada y un pelín forzada en las dos primeras canciones, se fue afianzando hasta desgranar todo su arte en los siguientes lieder del noruego, pertenecientes a los Sechs Lieder. En Brams, un autor que a mi me gusta menos, también estuvo elegante y dúctil con un fraseo espléndido.
La segunda parte, dedicada a Tchaikovsky fue la que más me gustó. El ruso es uno de los idiomas que para mi mejor se adaptan al lenguaje musical. Siempre me ha sonado estupendamente y aunque no entiendo absolutamente nada de lo que se dice disfruto con su sonoridad. Aquí Stotijin estuvo especialmente brillante y el público se lo agradeció con sus aplausos y sus bravos. Dos propinas, una de Grieg y otra de Brams (el mejor lied del alemán en el recital) pusieron fin al concierto.
Es verdad que poco tiene que ver el planteamiento de un concierto de lied con la manera de enfrentarse a un papel operístico, pero si demuestra la misma musicalidad y gusto que ha desplegado esta noche será un placer escucharla en la próxima temporada de Bilbao.
Aunque a veces un poco bravío en sus intervenciones, el pianista Julius Drake ha demostrado su maestría al teclado.
Se os echó de menos, amigos Sidartha y Spinoza
