Caminante escribió:
Fue una buena Lucrezia pero en absoluto apoteósica. Escribo poco y cuando lo hago parece que sea para echar agua al vino no es mi intención .Vaya por delante que me lo pasé estupendamente. Harina de otro costal es decir que esta función va a ser una referencia para futuras generaciones.
Si tenemos en cuenta que a Gruberova ya se la braveó antes de que abriera la boca (literalmente), casi se le hace un monumento en su aria de entrada en la que tuvo más peros que pros (aunque estos pros pesen muchísimo) no es de extrañar que la braveen durante media hora si es capaz de deleitarnos con un excelente final que, dicho sea de paso, fue el único momento equilibrado de su actuación, donde echó los restos y salió del envite como gran triunfadora.
Soy rendido admirador de Edita; en cada momento puede sorprenderte con un "toque de distinción" que compensa de sobras los numerosos momentos de fraseo ¿dije fraseo?...dejémoslo,....Utiliza un par de recursos y vive de ellos por lo que dejan de ser recursos sino estilo de canto propiamente dicho. Con ello consigue que uno no sepa si está cantando Lucrezia o Zerbinetta o...lo que sea. De golpe y porrazo, aunque no por ello inesperado, nos deleita con alguna delicatessen y , servidor el primero, ya estamos embrujados para otro buen rato.
Dicho ésto, la gran Edita (sí, gran Edita) sigue estando en condiciones de ofrecernos gotas que destilan clase, enorme clase, y ni que sea por ello yo seré siempre de los primeros en aplaudirla y homenajearla. De ahí a considerar que su Lucrezia fuera excelente media un abismo.
D'Arcangelo me pareció un gran cantante, con una dicción ,un fraseo y una musicalidad estupendas y el único pero a su Alfonso es que al timbre le falta cierta dosis de "dureza y autoridad". Me encantó.
La Podles, en cambio, me defraudó enormemente aunque al final con la "canzoneta" mejoró bastante. La escuché con un enorme "hueco" en su voz con unas desigualdades tremendas y dificultades enormes en lo que imagino será su zona de pasaje (eso lo dejo para los que entiendan).
A Bros,por clase y entrega pocos le ganan.Lo que no entiendo es que el teatro no se viniera abajo con su actuación en toda la primera parte de la función (toda), con una aria tremenda, un fraseo y una seguridad dignas de un grandísimo divo y....que se le braveara con tremenda pasión en "T'amo qual s'ama un angelo" cuando su rendimiento, siendo bueno, bajó muchísimos enteros , perdiendo en alguno momentos la homogeneidad del timbre y mostrando un vibrato , sin duda producto de la fatiga y entrega en el prólogo y primer acto y que, aunque remitió por momentos, ya no le abandonó hasta el final. Por decirlo de una manera gráfica a Bros le pondría un 9,5 en la primera parte y un 7,5 en la segunda con lo que la nota media si no es excelente poco le falta.
La orquesta de Liceu no deja de sorprenderme siendo capaz de lo mejor y de lo peor pero lo curioso es que ayer percusión y metales, normalmente el talón de aquiles, funcionaron casi siempre bien. No entiendo nada pero.....En cuanto a la dirección no estuvo mal pero sí fue un poco esquizofrénica ya que en los números de conjunto iba un pelín acelerada mientras que hubo algún momento puntual en que parecía que aquéllo podía morir de inanición.
En resumen una Lucrezia disfrutable, con una cantante que lleva con buen porte su crepúsculo artísitico , un tenor de lujo para Donizetti ( si la voz de Pavarotti amaba Donizetti, la de Bros nació para cantarlo) y un bajo magnífico. De la contralto esperaba muchísimo más.
Saludos.
------------------------------------------------------------------------------
Bastante de acuerdo con tu crónica, Caminante!
Lo de "apoteósico" ( que yo lo encuentro exagerado), va por la reacción del público del Liceu hacia Dña.Edita, que parece es el nuevo mito de la mayoría del teatro , no porque yo encuentre apoteósica a Gruberova, de la que tu haces un análisis con el que estoy muy de acuerdo.
Discrepo algo en lo referente a D'Arcangelo, bajo barítono al que le encontré / escuché problemas con el passagio de la voz al registro agudo, estrangulando a veces la misma; eso sí y como fraseador, riqueza tímbrica y línea de canto, más que notables.
De Bros y aunque empezó con algún problemilla de cansancio o más bien precaución su aria añadida de..T'amo qual s'ama un angelo..., estuvo valentísimo, arriesgando toda la función, vibrante y de un conocimiento y clase belcantistas únicas.
Coincido que lo mejor de la Podles, fue su escena del brindis del último acto