No se prodigan las divas de la lírica en Zaragoza. Esta ciudad y sus habitantes, son bastante catetos para la ópera y la zarzuela. El auditorio municipal no se llenó

: no por precios, no por la Bartoli sino por el desinterés generalizado de una población nada musical. Y eso que la Bartoli era conocida, sino... En fin, ellos mismos

Otra ocasión no tendrán.
Cecilia Bartoli salió como en Sevilla: con un traje rojo ribeteado de plata en escote -palabra de honor-, cintura y bajos de la gran cola que movía con gracia en el podium preparado para ella. Eso sí, no llevaba puesto nada de la Malibrán
El recital fue acompañado en la parte musical por la orquesta Kammerorchester Basel que cumplió sobradamente. Lo lírico se mezcló con lo estrictamente musical de V. García, Rossini, Mendelssohn y Bériot, amante de la Malibrán.
El recital propiamente contó con música de García "La figlia dellária", Persiani "Inés de Castro", Rossini "Cenerentola" (exquista interpretación)y "Otello", Mendelssohn "Infelice", Balfe, Hummel y Bellini con "La Sonnambula" demostrando la Bartoli su técnica, su expresividad y musicalidad. Si en Lisboa y Valencia estuvo a punto de cancelar por problemas de catarro -nasal y vocal- en Zaragoza disfrutó y sus agilidades rondaron por la sala. Tres propinas Cabaletta de la Malibrán, el Rataplán y más gorgoritos bellinianos pusieron al público en pie.

Pero no cantó el contrabandista
