LLega el momento de contar algo sobre Fleta, y era el gran corazón que tenía.
Antes de una representación en el Liceu para cantar el Cavaradossi, nada menos que junto al Scarpia de Tita Ruffo, le llevaron al ateneo de Barcelona, allí le invitaron a un aperitivo. Alguno de los socios le pide que cante. Fleta se resiste pero acaba accediendo y brinda las granadinas.
Concluido el acto, Miguel se va con la familia del Doctor Colomer a un restaurante típico de la Barceloneta. Allí, a los postres, en el peor momento para cualquier cantante, ofrece a los camareros del restaurante, "E lucevan le stelle, Que chèlida manina, La donna è móbile y las granadinas del Ateneo."
Jose María Colomer, perplejo, ante tanto derroche, pregunta la razón de un deshaogo como esé.
Miguel congestionado, pero sonriente, respode con naturalidad: Esa gente ha tenido la delicadeza de no pedirme que cante, son aficionados pero ellos no pueden oírme en el teatro, los del Ateneo sí.
Bravo Miguel, esto es tener corazón. Como homenaje el E lucevan como lo cantó a los camareros.
http://es.youtube.com/watch?v=p09-cb4Ohqk
Poco después llegó el día de la Tosca en el Liceu con el Scarpia de Tita Ruffo, quien pudiera presenciar un espectáculo como ese. El Liceu enloqueció, se venía abajo, una vez terminada la función y con el público enfervorizado Don Miguel Fleta les cantó Granadinas y el Ay ay ay. Auténtico delirio.
Es cierto que con tantos derroches la voz no podía durar en perfecto estado 40 años, pero así era este gran artista, todo pasión, todo corazón, todas sus funciones fueron apoteósicas, no hubo ningún escenario donde no se dejara la piel, desde que hizo olvidar en el Met a Caruso con sus payasos hasta el pueblo más recóndito de la geografía española.
Si tienen dudas entre dos caminos elijan siempre el que tiene corazón, nunca podrán equivocarse, voten Miguel Fleta.
Como homenaje
Vesti la giubba
http://es.youtube.com/watch?v=AoPW1rn6rFE