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De Alessandro Granda existe una grabación completa cantando el Enzo de La Gioconda, que ha remasterizado Ward Marston para la discográfica Naxos. Es una Gioconda fantastica, de obligada escucha, donde aparte del muy buen hacer del tenor peruano Alessandro Granda, tenemos a una esplendida Giannina Arangi-Lombardi como Gioconda, Ebe Stignani como Laura y Gaetano Viviani como Barnaba. Dirige Lorenzo Molajoli y es un registro del año 1931 realizado con mucha intensidad y dramatismo.
Si queréis os la puedo bajar.
Os hago aquí un copia y pega de la muy interesante biografia del tenor Alessandro Granda que he encontrado por internet.
ALESSANDRO GRANDA (1868-1962)
Conocido internacionalmente como Alessandro Granda, fue hijo de don Vicente Granda y de doña Teresa Relayza. Nació en Callao (Perú) el 26 de noviembre del año 1898. En su juventud se desempeñó como maquinista de uno de los barcos de la Compañía Peruana de Vapores, afincado en el puerto del Callao, hasta alcanzar el grado de cuarto maquinista de la Marina Mercante del Perú. Tenía la costumbre de cantar en la cubierta de los buques en los que se encontraba de paso trabajando junto a sus amigos. En una de estas ocasiones es escuchado por casualidad por el capitán de la Marina, Manuel Torrico, imitando una grabación de opera que había oído. El Cap. Torrico quedando sumamente admirado le dijo: "Muchacho, tienes una gran voz... yo voy a ayudarte" y lo condujo con la afamada compositora y música, Rosa Mercedes Ayarza de Morales para que le de apoyo. Desumano, Granda debutó con gran éxito el 9 de octubre de 1924 en el Teatro Forero, espacio que fuera construido entre 1916 y 1920 por el ingeniero italiano Alfredo Viale y en 1929 se convírtió en el Teatro Municipal. Su primera presentación pública creó en torno del cantante un movimiento de simpatía que llegó a las esferas oficiales, es así que la compositora lo presenta con el entonces presidente de la Republica Augusto B. Leguía quien, diciendo: "El Perú también tiene un Caruso", le otorgó una beca integral para educar sus aptitudes vocales en Italia, ya que lamentablemente su país no podía ofrecerle las posibilidades de desarrollarse artísticamente.
En 1924, el cantante viajó a Milán, donde desarrolló sus facultades vocales en el Conservatorio Giuseppe Verdi de la ciudad, con los profesores Alfredo Cecchí y Arnaldo de Marzi, quienes lo entrenaron a fin de presentarse ante el público italiano. Se estrenó con la ópera Iris de Mascagni, en el Teatro Social de Como, el 26 de febrero de 1927, bajo la dirección del maestro Giacomo Armani. Siguió entonces una larga y fructífera carrera, durante la cual cantó con creciente éxito en los teatros Carlos Félix de Génova, San Carlos de Nápoles, La Fénix de Venecia, Máximo de Palermo, Regio de Parma, Comunal de Bolonia y muchos otros de Italia. Posteriormente cantó en escenarios de Madrid, Barcelona, San Sebastián, Bilbao, Valencia, Lisboa, Oporto, París, Vichy, Montecarlo, Leipzig, Hamburgo, Bremen, Münich, Baden-Baden, Breslau y en algunas ciudades de Letonia, Estonia, Finlandia, Rumania, Hungría y Egipto. Su consagración artística la alcanzó en el Teatro La Scala de Milán, al ser elegido por Toscanini para el estreno en Italia del Salmo húngaro de Zoltán Kodaly, en 1928. Con el mismo maestro cantó Rigoletto, en compañía de Toti dal Monte y Carlo Gaíeffi. Además, Granda fue el primero en grabar una ópera completa llevando a los surcos de 78 revoluciones la ópera Tosca. Consagrado por el público europeo como uno de los sucesores de Enrico Caruso, volvió al Perú en 1932. Recibió fervorosas manifestaciones, que se sucedieron en numerosos conciertos y espectáculos líricos. La única temporada de ópera que dio Granda en Lima fue en 1933 con Tosca, en el Teatro Segura, al lado de la soprano peruana María Elena Campos. Fue un lleno total, tanto que se derrumbó la escalera de la cazuela.
En septiembre de 1933, viajó a Chile expresamente contratado para cantar Carmen de Bizet. En 1934 llegó a los Estados Unidos y pasó nuevamente a Italia, donde permaneció en constante actividad hasta el término de la Segunda Guerra Mundial. Consagrado a la enseñanza, permaneció algunos meses en Estados Unidos y México hasta su segundo regreso al Perú en 1946. A sus condiciones vocales, agregaba el tenor Alejandro Granda, una rica experiencia escénica, desarrollada en su vasto repertorio lírico. De temperamento apasionado, su carácter se ajustaba perfectamente al tipo de ópera verista en el que ganó sus mejores aplausos. En 1947, el gobierno le confirió la Orden del Sol del Perú, en mérito a sus excelentes calidades artísticas. A la postre fue incorporado al Conservatorio Nacional de Música como maestro de canto. Alejandro Granda murió sopresivamente de un derrame cerebral en septiembre de 1962 y fue sepultado con todos los honores en el cementerio Baquijano del Callao.
Un saludo a todos,
El Zar
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