Si se me permite, CLARO ESTÁ, que hablen los que saben:
La Boheme- Kurt Pahlen - Colección Opera en el Mundo - Ed.Vergara - Capitulo "Historia de la opera "La Boheme"- pag. 208 escribió:
(...) Existía realmente esa Bohéme? Al observador actual, radicado en la época en que todo se cuestiona, este punto podría darle qué pensar. Por consiguiente proponemos al lector "moderno" un pequeño ensayo sobre el origen, la naturaleza y el destino de la Bohéme, que se encuentra en el libro Sozialgestchichte der Künste (Historia social de las Artes - 1953), de Arnold Hauser y que contrasta fuertemente con las escenas de Murger:
"En un principio, la bohemia no significaba sino una manifestación contra el estilo de vida burgués. La integraban jóvenes artistas y estudiantes que, en su gran mayoría, eran hijos de gente adinerada y en los que la oposición contra la sociedad imperante se veía sólo como juvenil altanería y espíritu de contradicción. Théofile Gautier, Gérard de Nerval, Arséne Houssaye, Nestor Roqueplan y tantos otros renegaron de la sociedad burguesa, no porque debían si no porque querían vivir de manera diferente a sus padres burgueses. Eran genuinos románticos que también pretendían ser originales, extravagantes en su forma de vida, porque por arte y poesía entendían algo en extremo original y extravagante. Emprendieron su excursión al mundo de los parias y los proscritos tal como se emprende un viaje a una tierra lejana y exótica; no sabián nada de la miseria de la bohemia que vendría más tarde y, además, en todo momento les quedaba expedito el camino de regreso a la sociedad burguesa. La bohemia de la generación siguiente, la de los militantes del naturalismo con la cervecería por cuartel general, a la que entre otros pertenecieron Chamfleury, Coubert, Nadar y Murger, era, en comparación con aquella, una verdadera bohemia, es decir, un proletariado de artistas, constituído por gente cuya existencia no tenia seguro alguno, que estaba más allá de los límites de la sociedad burguesa y cuya lucha contra ella de ninguna manera era un juego travieso, sino una amarga necesidad. Su forma de vida antiburguesa era la adecuada a la existencia dudosa que llevaban, y de ningún modo una mera mascarada. Así como Baudelaire, que cronológicamente pertenece a esa generación, constituye una transición, por un lado hacia atrás respecto a la bohemia romántica y por otro hacia adelante respecto a la impresionnista, Murger también representa un fenómeno de transición, si bien en otro sentido. En el momento en que la bohemia deja de ser "romántica", la burguesía comienza a hacerla romántica e idealizarla. Murger oficia en esto de maitre de plaisir y le presenta el Quertier Latin domesticado y limpio. El imsmo llega por ello, como se merece, a las filas de los autores acreditados como burgueses. En general, el burgués se comporta respecto a la bohemia como respecto al inframundo. Le atrae y le causa repugnancia. Coquetea con la libertad y la irresponsabilidad que allí imperan, pero le espantan el desorden y la anarquía que significan la realización de esa libertad. La idealización de Murger tiene el propósito de hacer aparecer más inofensivo de lo que es el peligro que amenaza desde allí a la sociedad burguesa y deja que los desprevenidos ciudadanos sigan regodeándose en sus ambiguos ideales. Los personajes de Murger son, en su mayoría, gente joven, divertida, irresponsables pero bondadosa, que alguna vez recordará su vida bohemia, como el lector burgués recuerda sus locos años de estudiante. Esta impresion de provisionalidad quitó a los ojos de los burgueses la última púa a la Bohéme. Murger, de maenra alguna estaba solo con su concepción. También Balzac califica la vida bohemia de los jóvenes artistas como una etapa transitoria. En Un Prince de la Bohéme, escribe: "la bohemia está integrada por gente joven, desconocida, pero que alguna vez será conocida y famosa".
De acuerdo con Hauser, además de estos primeros estallidos de la bohemia parisiense (la ópera de Puccini nos conduce al segundo) existe un tercero, trágico, al que queremos aludir aquí para redondear la imagen de la sociedad de estos marginados.
"Sin embargo, no sólo la bohemia de Murger, sino también la vida real de la bohemia es todavía un idilio en la era del Naturalismo, en comparación con la existencia de los poetas y artistas de la siguiente generación que se excluyeron de la sociedad burguesa: los Rimbaud, verlaine, Tristan Corbiére y Lautréamont. La boehmia se transformó en una sociedad de vagabundos y proscritos, en un grupo de desesperados que no sólo renegaron de la sociedad burguesa, sino de toda la civilización europea. Baudelaire, Verlaine y Toulouse-Lautrec son alcohólicos crónicos; Rimbaud, Gauguin y Van Gogh vagabundos y trotamundos errantes. Verlaine y Rimbaud mueren en un hospital para pobres, Van Gogh y Toulouse-Lautrec van a parar al manicomio, y la gran mayoría de ellos pasa su vida en cafés, variétés, burdeles, hospitales o en la calle. Destruyen en sí mismos todo lo que podría ser útil a la sociedad, rabian contra todo lo que da a la vida estabilidad y duración y rabian contra sí mismos, como si quisieran borrar en su propio ser lo que tienen en común con los demás...."
Este estudio no sólo arroja una luz, para algunos insospechada, sobre la bohemia parisiense, sino que nos muestra también que el libro de Murger pertenece a su segunda época, la romántica. y esta comprobación es para nosotros de una significación musical que no se debe subestimar, pues la obra de Puccini se atribuye la mayoría de las veces a la ópera "verista" respecto a lo que hablaermos aún, pero aquí ya aparece claro que todavía debe clasificarse decididamente en la sucesión del Romanticismo.
y finalmente:
mismo libro, mismo capítulo, pag. 220 escribió:
(...) En cierto sentido, la obra de Murger introdujo el "realismo". Por un lado, por el hecho de ser un relato de su propia época y reproducir acontecimientos originados en la vida cotidiana de la gente modesta, acontecimientos que sólo pueden darse en la pobreza y suceden en la vida de las capas inferiores de una metrópoli: "Realismo", pues. Misera, hambre, enfermedad, prostitución: premonición del "Naturalismo" que pronto se haría presente. Pero, y la ópera de Puccini ? Quién, que pusiera exactamente estas cosas en música, querría clasificarla de realista o naturalista, de "verista", como quiera que se llamen esas corrientes usadas en la música ? Acaso puede ser "naturalista" la música? Acaso el hecoh de cantar los textos rutinarios no lo contradice? La música lo transfigura todo. De alguna manera convierte una comedia trivial, una comeida de menesterosos en una obra de arte romántico. Y de este modo la clasificación de La Boheme, en especial, entre las óperas veristas, constituye un dictamen por demás cuestionable.
En lugar de naturalista, más bien debería llamársela "natural". Pues en ella, en contraposición a muchas óperas barrocas, pero también a óperas de bellini, donizetti, verdi y por supuesto Wagner, suben al escenario individuos "naturales", se representan escenas de una vida que fácilmente podría ser la nuestra, en la que no intervienen poderes sobrenaturales y todo es humano, muy humano. En esto, el libreto tiene su medida colmada de mérito, lo cual siempre debe ser destacado. Sólo se puede convenir con Kurt Honolka: "Quien sospecharía algo del esmero de tan trabajosa construcción cuando vive en el escenario las óperas maestras de PUccini ? No dan la impresión de que un buen libreto operístico, al que en definitiva "solo" le da importancia la música, es la cosa más sencilla del mundo ? Con qué naturalidad se mueven y hablan los personajes de Puccini ! Cuán grato resulta escucharlos tan alejados de las gastadas frases de la ópera italiana, aún en las arias y dúos ! En esas criaturas bien constituídas de tres progenitores no se advierte cuán doloroso fue el parto que los trajo al mundo..."
De todas las óperas de Puccini La Boheme es la que responde mejor a esta constatación. Podríamos representar esta obra en el teatro hablado y admiraríamos su desarrollo, su lenguaje natural y la amable caracterización de sus personajes. Si a todas estas virtudes (no pocas para un texto de ópera), se agrega la música, como la que Puccini supo escribir, es lógico que resultaran obras capaces de interesar a un vasto público, más aún, que parecían destinadas a conquistar a nuevas esferas para el teatro musical, aún cuando la prensa, en particular al norte de los Alpes, tratara de acumular argumentos en su contra"
espero que estas dos citas sean más claras y contundentes de lo que, al parecer, puedo ser yo.
simon