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Función interesante.
Puesta en escena convincente. Tres actos con la presencia de un bello mar, algo muy pertinente en esta obra compuesta musicalmente en gran parte bajo la influencia de las sonoridades de los canales de Venecia, situados en épocas diferentes, primero la leyenda medieval, segundo la época de Wagner, tercero más actual. Primer acto maravilloso, clásico, de una belleza deslumbrante, con una sugerente proa de un barco que se empina cuando la música se vuelve más turbulenta acompañado de rayos sobre el mar. Al final tras la bebida del filtro del amor, el barco se parte por la mitad, ¿es esto un contrasentido? ¿O es el reflejo del abismo que se sitúa entre ambos que les lleva al irremediable trágico final?
Segundo acto también disfrutable. En el dúo se empequeñece el mundo y se agiganta la noche y el mar, los árboles se superponen, quizás representando lo que cuentan las primeras leyendas del Tristan, que sus semillas se localizaron en sus separadas tumbas y al crecer su copa y sus ramas se entrelazarón afirmando esa unión infinita y universal.
Tercer acto situado en una especie de sanatorio, quizás el más discutible y menos afortunado, la estética ya está muy lejos de la brillantez del primero, pero en resumen general se puede hablar de una puesta notable.
La dirección musical es posible que sea el aspecto menos conseguido y el que haya lastrado el resultado global de la representación. Sonido orquestal mejor que en otras ocasiones, pero nunca se ha conseguido el vuelo romántico que requiere la obra y tampoco se ha tenido en cuenta lo que sucedía en las tablas, donde se encontraba un tenor vocalmente insuficiente y una Meier claramente tocada.
Isolda. Meier es una de las cantantes a la que he podido seguir su carrera que más he admirado. En los últimos años como es natural ha comenzado un leve declinar que se evidenciaba en unos bajos menos consistentes y unos agudos emitidos con mayor dificultad. Ayer en el estreno creo que estaba algo tocada o su decadencia se ha agudizado en exceso. Estoy casi seguro que sus prestaciones mejorarán en próximas funciones porque se notaba una fatiga que le ha llevado a resaltar más sus dificultades vocales, llegando incluso a afectar a la opulencia de su registro medio. Los agudos ya no eran difíciles en los extremos, esos dos Does5 y los Si naturales, sino que en el primer acto estuvo calante en laes y soles. Le costaba girar la voz y lograr la adecuada colocación. Sus graves fueron menos consistentes y estuvo claramente reservona hasta el final de la obra, cuando la última Isolda que la vi, hace un año en Berlin, salió a escena como un torbellino que todo lo arrasaba.
A pesar de los problemas vocales nos queda una cantante con una voz que más quisieran otras y que además compone un personaje que te emociona y te lo crees, sufre con ella, amas con ella, mueres con ella. Lleva a Wagner en las entrañas y se nota a la hora de trasmitir todas las emociones. La muerte final no la canta, la expresa.
Tristan. Robert Dean Smith no tiene el instrumento necesario para cantar Tristan. Tiene la voz bien colocada y canta bien, pero su voz es apropiada para roles más líricos. Se reserva para el tercer acto y se muestra totalmente insuficiente por falta de potencia y resistencia. El último Tristan que he visto ha sido el de West en Oviedo y no hay comparación posible.
Lo mejor de la noche sin duda alguna el Rey de Pape. Señores hay que quitarse el sombrero ante este cantante que mejora como el buen vino. Sensacional. Qué fraseo, apabullante dicción, potencia, hondura, expresión, medias voces, lo tiene todo, BRAVO.
Fujimura estuvo notable como Brangane, especialmente en la finura que demostró en el canto interno que acompaña al dúo de amor.
Titus como Kurwenal estuvo correcto, demasiado dramático su tercer acto, pero con gran potencia supo convencer, necesitaría un poco más de sutileza para expresar los resortes de la amistad que esconde su personaje. Buen melot de Alexander y muy bien el marinero y pastor de Rodríguez cantados con mucho gusto.
En resumen interesantes funciones que mejorarán seguramente en próximas representaciones.
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