Se han tocado varios temas, así que voy a ir por partes.
A la pregunta que ha abierto el hilo mi amigo Pierrots (por cierto, me solidarizo con él frente a los durísimos ataques que ha sufrido por unas diferencias de opinión), respondo que no creo que vaya a morir nunca la ópera y, aunque sea un arte minoritario, creo que siempre se llenarán los teatros.
Sobre la cuestión de los pobres, aunque tengan otras necesidades más urgentes, también tienen derecho a la educación y eso incluye el tratar de acercarles la música clásica.
El gusto por la música, como por otras artes, creo que es en un noventa y muchos por ciento cuestión de sensibilidad y en un porcentaje muy pequeño cuestión de "entender", por lo que coincido con Pierrots en que no es necesario ser un erudito para poder apreciar el arte.
Sobre América Latina, no sé cual es la situación, pero dudo que la crisis, si la hay, sea por ser la música clásica importada. Por esa regla de tres, pocos europeos irían de viaje a ver arquitectura de otras culturas, al cine a ver películas americanas o japonesas, tampoco se leería literatura "de importación"...
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¿por qué hay que llevarle la ópera a las masas? La música clásica no tiene por que ser para todos. No porque a mi me guste le tiene que gustar a todos. La música clásica está ahí para el que se quiera acercar a ella y si no quiere no hay por que irselo a dejar a la puerta.
Efectivamente, está disponible para el que se quiera acercar a ella, pero para acercarse a ella o para rechazarla hay que conocerla y ahí es donde podemos jugar un papel los aficcionados. Podemos llevar a nuestros amigos a la ópera o a algún concierto o dejarles algún CD o DVD y ellos pueden aferrarse a ella o rechazarla.
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¿a ti te gusta la música atonal, dodecafónica? si no es así habría que ponerle remedio a eso acercándote esa música
La música atonal puede acercarse a alguien que no la conoce y, aunque muy improbable, es posible que se consiga algún aficcionado. Pero tratar de acercarla a alguien que la conoce y sufre escuchándola, como es mi caso, los intentos de acercamiento no creo que tengan éxito siendo el gusto por la música una cuestión básicamente de sensibilidad. La última vez que escuché ese tipo de música no tuve vergüenza de taparme los oídos en algunos momentos.