Sin la venia de Javi, abro este hilo en base a lo leído en
MC
Introducción
Foro de la Música Contemporánea de Alicante
En un clima de muy alta expectación e interés, se ha desarrollado el Foro de la Música Contemporánea de Alicante presidido por D. Juan Carlos Marset, Director General del INAEM, y organizado por el CDMC, actuando como coordinador D. Jorge Fernández Guerra, director del CDMC y de Festival de Música de Alicante.
En la primera jornada de trabajo (día 21 en sesión de mañana) se presentaron los objetivos del Foro, con una lectura de Jorge Fernández Guerra, y Juan Carlos Marset hizo públicas las propuestas de apoyo al sector de la música contemporánea que prepara su Departamento. Se desarrolló un breve coloquio sobre lo expuesto y se organizaron las mesas sectoriales en torno a cuatro áreas: Intérpretes; Compositores; Gestores, Organizadores, Agentes artísticos, discográficas; y Medios de Comunicación.
En la segunda sesión de trabajo se reunieron las mesas de trabajo y redactaron sus conclusiones.
En la tercera sesión de trabajo se procedió a la lectura de los contenidos de cada mesa y se organizó un debate final para cruzar las diversas propuestas de cada mesa, de cara a conseguir le redacción de un documento unitario que el Director General del INAEM, Juan Carlos Marset, ha propuesto que se denomine la 'Declaración de Alicante' y que sea elevada hasta el Ministro de Cultura.
Estos son los contenidos del Foro por áreas, discutidos públicamente y aprobados.
Mesa de intérpretes
Participantes: Joan Cerveró, Juan José Guillem, Juan Carlos Garvayo, Fabián Panisello, Javier Rozas, José Cerveró, Germán Gan, Matias Far, Miguel Ángel Gris, Alberto Sanpablo, Bertrand Chavaría y José María Saez.
Para acceder al Plan propuesto por el INAEM, según la exposición de ayudas presentada por D. Juan Carlos Marset, se sugieren los siguientes aspectos:
1. Estatuto del intérprete. Se considera necesario que todos los grupos acogidos a las ayudas que propone el INAEM tengan personalidad jurídica, siendo libre el régimen o fiscalidad elegida, pero siempre dentro de la legalidad.
Este punto exigiría una clarificación por parte del Ministerio de Cultura / INAEM de cuál o cuáles serían las fórmulas mejor adaptadas a nuestro sistema fiscal, laboral y económico.
Esto conllevaría un estudio y adecuación de las actual situación laboral: Régimen de la Seguridad Social, Autónomos, etc., lo cual muestra la necesidad de instaurar un ‘Estatuto del intérprete’ y, por otra parte, la exención o no de IVA, situación que en la actualidad no es igualitaria ni coherente.
2. Proyecto artístico. Elemento indispensable en este proceso es el ‘Proyecto artístico’. Cada grupo presentará un Proyecto que constará de los siguientes apartados:
A. Memoria artística
B. Proyecto estratégico (Mínimo 5 años / temporadas)
C. Temporada propia: Contenidos y directrices; Residencia estable; Plan de solistas y directores; Plan de estrenos y compositores.
D. Giras nacionales / Internacionales
E. Proyecto de grabaciones (anual)
F. Proyecto pedagógico
G. Proyecto económico y de gestión
Cualquier grupo que no cumpla los requisitos solicitados se considera ‘no apto’ para acceder a la convocatoria.
3. Seguimiento y evaluación. Proyectos / plurianuales. Mínimo tres años: 1º año, implantación; 2º año, evaluación y prórroga; 3º año, finalización de convenio o presentación de uno nuevo.
La comisión evaluadora será diferente a la seleccionadora y en ella estarán representados todos los estamentos relacionados con la interpretación: periodistas/críticos, gestores, musicólogos, editores y representantes del público.
4. Cantidades. Prevalecerá el criterio artístico en base al proyecto. Se sugiere que en vez de cantidades fijas, se proceda a concertar con el 33 % del coste del proyecto, y estarán obligados los concertados a obtener las otras terceras partes.
Otras sugerencias. Creación del Consejo Nacional de la Música Contemporánea, cuya influencia deberá abarcar tanto los proyectos artísticos como los educativos y en especial, los conservatorios.
Estímulo y ayuda adicional y preferente a los organizadores de conciertos que promuevan la interpretación de música contemporánea, sean solistas, grupos o compositores.
Incentivar la figura del compositor residente en orquestas y grupos adheridos al plan del INAEM.
Mesa de gestores, organizadores, editores, agentes artísticos, discográficas
Participantes: Manuel Ferrand, Montse Martínez Izquierdo, Xavier Güell, José Luis García del Busto, Emilio Casares, Esther Roca, Juan Lucas, Paloma Viana, Jorge Culla, Carlos Magán, y David Albet.
Esta Mesa apunta como primera reflexión el gran momento creativo de la música española actual.
Constata la existencia de un tejido de intérpretes especializados, tanto solistas como grupos, pero también las orquestas públicas que, en mayor o menor medida van introduciendo la música de nuestros días en sus programas estables.
Señala que falta mucho por hacer en la difusión. Se aconseja el registro fonográfico como una de las vías para solucionar esta carencia, grabaciones que existen pero son dispersas, en algunos casos erráticas, muchas descatalogadas, con graves deficiencias en la distribución, etc.
Por tanto propone:
1. La creación de un portal de la música en Internet donde sean accesibles, para escucha y descarga, todas las grabaciones existentes y que se vayan realizando de música española actual, así como todas las partituras.
Este proyecto supone la implicación de todos los actores del proceso de creación, interpretación y difusión: compositores e intérpretes, pero también a la industria: empresas discográficas y editoriales, que con esta iniciativa no estarían sufriendo una suerte de competencia de la administración, sino que se verían beneficiados por su inclusión en el proyecto, destacando su carácter integrador.
Creemos que todos ellos, con la oportuna salvaguarda de todos los derechos derivados, serían proclives a una herramienta de distribución centralizada tan poderosa como podría ser ésta. Al hilo de esto, se incorpora la posibilidad de incluir o enlazar a este portal las páginas web individuales de autores que podrían jugar un importante papel documental y de información.
2. La difusión por la vía de la interpretación. Se propone la consolidación de circuitos y la promoción de la itinerancia de programas y producciones por estos circuitos, poniendo énfasis en la promoción exterior, favoreciendo la interpretación en el extranjero del repertorio español actual por medio, por ejemplo, de estructuras ya existentes como el Instituto Cervantes, pero también por medio de ayudas económicas a intérpretes y orquestas en gira en el exterior que incluyan repertorio español actual.
3. Industria: editoriales y discográficas. Se considera que se han grabado discos, pero las políticas discográficas han brillado por su ausencia o han sido erráticas. Surge la cuestión de la supervivencia económica de empresas privadas que han de hacer inversiones en unos productos que no absorbe el mercado en una medida suficiente para devolver unos beneficios que hagan sostenible la empresa, ya sea en realización de unas partituras con materiales que van a ser alquilados una vez, como en la fabricación de discos.
Las orquestas, por estar fuertemente subvencionadas, realizan una suerte de subvención en el sector al asumir los costes de partituras, artistas y técnicos de las grabaciones, pero con los grupos e intérpretes individuales se hace muy difícil grabar.
Hay que apoyar la promoción y distribución exterior.
Mesa de medios de comunicación
Participantes: Susana Gaviña, Cosme Marina, Gloria Collado, Roberto Díaz, Arturo Reverter, José Luis Pérez de Arteaga, Jacobo Durán-Loriga, José Manuel Berea, Juan Manuel Viana, Julián Carrillo, Luis Suñén, José Luis López López, Álvaro Guibert, y Jorge de Persia
En primer lugar, queremos mostrar nuestra perplejidad ante el hecho de que cuando la música contemporánea española vive un momento de esplendor casi sin precedentes, con la convivencia de varias generaciones de extraordinaria brillantez, el espacio a ella dedicado por los medios de información general haya disminuido hasta hacerse casi inexistente, bien es verdad que en un contexto poco favorable en general para lo que llamamos música culta, habitualmente preterida frente a otros estilos considerados de más fácil consumo. Mientras para cualquier observador atento, los compositores e intérpretes españoles poseen hoy una calidad equiparable a la de otros profesionales de las artes, resulta habitual que el reflejo de su labor en la prensa diaria se reduzca al mínimo cuando no a la nada.
Ello supone que no quepa en los periódicos la recepción crítica de la mayoría de los estrenos de nuestros compositores, de modo que cuando alguien en el futuro quiera recurrir a las hemerotecas para saber cómo fueron recibidas tales o cuales obras no encuentre acerca de ellas opinión alguna, rompiéndose esa cadena que va del creador al público pasando por el crítico y que tanto ha supuesto en ese devenir dialéctico que se produce entre la historia de la cultura y la historia del gusto. No ocurre lo mismo en la literatura, en el cine o en las artes plásticas, lo que hace pensar que la música, simplemente, no interesa lo suficiente a muchos medios y, por ende, la contemporánea menos todavía, por más que sean de recibo términos como arte contemporáneo o literatura contemporánea sin que nadie se ponga en guardia ante su uso. Sin la convicción plena de esta realidad por parte de las secciones de cultura de los periódicos parece difícil aspirar a un cambio de esta situación tan poco aleccionadora.
Los medios no han sido capaces de revisar el concepto de música contemporánea y sustituirlo por el de música a secas como sí lo han logrado sin esfuerzo en otros ámbitos, por lo que quienes en ellos escribimos somos considerados en ocasiones como superespecialistas en una disciplina de circulación restringida a unos pocos iniciados. Experiencias como la de los conciertos del CDMC en el Museo Reina Sofía de Madrid -por poner un ejemplo clamoroso- desmienten, sin embargo, esa teoría y muestran una sociedad cada vez menos restrictiva en ese punto. Por ello mismo pensamos que es obligación de los poderes públicos que manejan los asuntos de la cultura hacer atractiva la música contemporánea española, venderla a la sociedad como un elemento de reflexión pero también de disfrute y, en un momento en el que la globalización pesa tanto, mostrar que su calidad es equiparable a la que se hace en cualquier otro país de larga tradición cultural.
Hay que poner a la música contemporánea en el mercado cultural sin renunciar a nada.
Consideramos nuestro deber animar al Ministerio de Cultura a ser ambicioso en la difusión internacional de la obra de nuestros creadores, a no conformarse con usar los circuitos a su alcance y tratar de colocarlos en los escenarios en los que verdaderamente se es alguien en el concierto internacional. El resultado de esa presencia será también, sin duda, el de una mayor consideración por parte de quienes deciden de qué se habla en las secciones de cultura de los periódicos.
Igualmente grave nos parece el hecho de que la casi ausencia de crítica impida el diálogo necesario entre el crítico, el intérprete y el autor, sumiendo a aquel en un lamentable estado de inutilidad social e impidiendo a estos la posibilidad de recibir una respuesta a su mensaje enviado a través del concierto. De Hanslick a Adolfo Salazar, de Esperanza y Sola a algunos de los maestros de la crítica española de los últimos 50 años, el crítico es, por definición, el cronista de una época y su cultura y el puente entre el creador y la sociedad. La crítica -incluso esa que llamamos tendenciosa en el mejor, o en el peor, sentido de la palabra- ha sido siempre capaz de generar un estado de opinión y de apoyar a los creadores afines a sus gustos -sean estos los que sean- en una relación permanente a través de cuyos vaivenes se ha ido construyendo una suerte de continuo valorativo del que, finalmente, será la sociedad receptora la que diga la última palabra. Hoy vivimos el riesgo cierto de que ese continuo se interrumpa bruscamente y sin remedio.
El problema de la falta de interés por la música contemporánea en los medios diarios afecta principalmente a la crítica pero también a la información, y en este punto queremos destacar cómo hemos detectado que, para parte del sector, la falta de información -un previo de un concierto, por ejemplo- parece afectar menos al mismo que la ausencia de crítica, lo que supone un modo parcial de entender el problema que no colabora a su solución. Es todo el sector el que debe apoyar la consideración de la crítica como una actividad que no sólo lo vehicula sino lo engrandece y el corolario lógico de la información previa.
Somos conscientes del verdadero valor de nuestro trabajo, de vivir siempre en la cuerda floja del error por más que a veces nos carguemos de razón asumiendo el riesgo -y la mala conciencia histórica- de la equivocación clamorosa que habrá de certificarse en el futuro. Nuestro trabajo depende del creador pero sin nosotros algo fallará finalmente en el proceso de receptividad de la obra de arte. Como críticos, tenemos la obligación de responder a la propuesta de los creadores -y ser creadores a nuestro modo, pues todo buen crítico es también un creador- a través de nuestro propio código moral, que se concreta en cualidades sin las cuales no puede ejercerse nuestro trabajo: conocimiento, honestidad, expresión adecuada, independencia, didactismo bien entendido y respeto. Sabemos quiénes van a leernos y debemos dirigirnos a ellos con claridad para que nuestro mensaje llegue sin ambages -no siendo ni tibios ni ambiguos- a aquellos creadores a quienes debemos juzgar por encima de cualquier relación personal que pueda influir en nuestras conclusiones, pues también nosotros pertenecemos a un sector en el que nos conocemos todos. Reivindicamos la gran crítica, pues el origen de nuestro trabajo es esa gran cultura hoy superada clamorosamente en espacio y tratamiento en los medios por otras manifestaciones seguramente más populares pero no por ello más importantes.
Pensamos que los medios de información diaria disponen hoy de una magnífica posibilidad de no renunciar a hablar de música -de música contemporánea, pues es lo que estos días nos ocupa- a través de sus ediciones on-line, en las que el espacio no está limitado por el soporte papel y el acceso a las mismas está al alcance de un número amplísimo de lectores, incluidos entre ellos los que no viven en nuestro país, lo que supondría una capacidad de irradiación del sector mayor que la que le ofrece hoy un diario convencional y el valor añadido de una posibilidad permanente de discusión abierta como se puede apreciar en los foros que incluyen en sus páginas en internet.
Por lo que respecta a las revistas especializadas, su obligación -nacida de su propia vocación, a no ser que la traicionen conscientemente- es la de atender a la música contemporánea española con el interés que esta merece y que hoy es más que evidente. También a través de los nuevos medios a su alcance, a los que deben sumarse con la doble perspectiva de aumentar sus contenidos y sus lectores.
Queremos también hacer hincapié en la importancia de Radio Clásica como medio insustituible de difusión de la música contemporánea en España -su presencia permanente como colaboradora y difusora del Festival de Alicante o del ciclo del CDMC son una buena muestra de ello-, más aún cuando en las cadenas comerciales la música llamada clásica no ocupa lugar alguno. Radio Clásica ha conseguido, a pesar de sus evidentes limitaciones de medios, fidelizar a una audiencia numerosa y entendida, y nuestro deseo es que ese trabajo no se interrumpa, pues constituiría la dejación de una función insustituible. Pedimos al Ministerio de Cultura que facilite la difusión de los conciertos a cargo de los conjuntos que de él dependen a través de Radio Clásica.
Igualmente nos parecería una buena idea que los grupos que obtuvieran las subvenciones especiales a que hacía referencia el Director General del INAEM cedan a Radio Clásica los derechos de emisión de sus conciertos como obligación inherente al acuerdo conseguido.
Mesa de compositores
Participantes: Mauricio Sotelo, Mercedes Zavala, Zulema de la Cruz, Gregorio Jiménez, Marisa Manchado, Cesar Camarero, Voro García, Benet Casablancas, Jesús Rueda, Carlos Cruz de Castro, José Manuel López, Judas Sanz, José Iges, Concha Jerez, Antonio Agúndez, y Eduardo Polonio
1. Educación musical: Formación de los Compositores. Conclusiones y propuestas
Los Conservatorios no están a la altura del desafío.
La composición debe impartirse por compositores en activo no solamente teóricos.
Los centros deben tener autonomía en el planteamiento y forma de impartir la enseñanza de la composición.
Problemática de la enseñanza tanto de la composición como de los laboratorios de la música electroacústica, que siendo fundamental para los compositores de hoy en día no está resuelta y se plantean serias dudas sobre su actualidad y futuro.
Los planes de enseñanza deben discutirse y acordarse en una mesa de debate entre Educación y Cultura.
(El Ministerio de Cultura puede incidir de lleno en esta problemática a partir del Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas, a través de sus dos representantes)
2. Política de encargos
Necesidad de regular o establecer unas bases que fijen el contenido material del encargo y su alcance a: partitura general, materiales y su gestión, derechos de reproducción, (grabaciones, radio, TV), honorarios y su fiscalidad.
Elaboración de un censo de compositores que garantice la igualdad de oportunidades al acceso a los encargos de instituciones oficiales.
Creación de una comisión de encargos mixta, con presencia de compositores.
Regulación y establecimiento de concursos periódicos.
Presencia de la música electroacústica.
3. Derechos de autor
Necesidad de apoyo y ayuda al compositor.
Programación en Radio/TV.
Regulación de la gestión y explotación de los materiales.
4. Editoriales
Ayudas y facilidades en la autoedición.
5. Situación laboral del compositor
Protección social del compositor, dada la especial característica de su trabajo, la falta de regularidad de sus ingresos y de relación de dependencia.
Adaptación del Régimen de Autónomos, ¿Obligación de alta en Seguridad Social por un plazo de realización de los encargos?
Fiscalidad específica dada la irregularidad de los encargos.
Establecimiento de una Comisión mixta de estudio de la problemática y planteamiento de soluciones al respecto.
6. Composición electroacústica
Formación y enseñanza en los Conservatorios, con profesores especializados, activos en la composición electroacústica y con material y medios adecuados.
Atención a las manifestaciones “intermedia”, “Arte Sonoro”, etc.
Creación de más Laboratorios Públicos que no dependan necesariamente de Centros Públicos Educativos.
Se sugiere la realización de un gran Centro del Sonido que atienda a las manifestaciones multimedia y al desarrollo de la nueva tecnología, incentivando la materialización de espectáculos audiovisuales en los que la parte sonora alcance una cota de calidad artística de excelencia.
7. Revisar la Ley de Mecenazgo
8. Cuotas de música española
Se propone que las actividades musicales (ya sean orquestas, grupos o programaciones) sostenidas con dinero público se comprometan a programar una cuota de música española cuyo porcentaje sería de un 25 % (medida similar a la de las cuotas de pantalla del cine).