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Cuando un músico se propone escribir una ópera, lo primero que necesita es un libreto.
Algunos deciden escribirlos ellos mismos ( con todo tipo de resultados, ultimamente bastante malos ), pero en la mayoría de las ocasiones, sobre todo antes del siglo XX, se confiaba esta tarea a profesionales de la literatura.
A veces, pero sólo a veces, se produce una asociación entre músico y libretista que trasciende la obra concreta en que colaboran y se enciende una chispa que hace de su trabajo conjunto algo especial. Y capaz de prolongarse en el tiempo a otras obras.
Algunas de estas asociaciones mágicas:
Giacomo Puccini - Luigi Illica & Giuseppe Giacosa
Antes de colaborar con el dúo Illica y Giacosa, Puccini había tenido ya un éxito importante como Manon Lescaut, en el que habían participado también los dos libretistas pero junto a otros autores. Sin embargo, las tres óperas en que trabajaron juntos: La Bohème, Tosca y Madama Butterfly siguen siendo las obras más populares del músico toscano. Los libretistas tenían un sistema curioso de trabajo, por el que Illica se encargaba del argumento y Giacosa del texto. Puccini contactaba frecuentemente con ellos y estaba muy encima del proceso creativo; parece ser que apreciaba más la labor de Giacosa, sin embargo fue Illica el que tuvo una carrera más distinguida en solitario siendo el autor de importantes libretos como Andrea Chénier y La Wally.
Richard Strauss - Hugo von Hofmannsthal
Probablemente la asociación más importante del siglo XX. El gran talento de Strauss encontró su contrapartida en el poeta, dramaturgo y novelista austríaco. Aunque fuera del mundo de habla alemana von Hofmannsthal es principalmente conocido por su colaboración con Strauss, sus obras de teatro y sus poemas gozan de una cierta popularidad en Alemania y Austria, aunque su consideración literaria ha ido menguando con el paso de los años. Cuando ambos artistas se encontraron fueron capaces de crear juntos seis óperas extraordinarias, a saber: Elektra, Der Rosenkavalier, Ariadne auf Naxos, Die Frau ohne Schatten, Die Ägyptische Helena y Arabella. ¿ Las mejores óperas de Strauss ? Tengamos en cuenta que antes de trabajar con von Hofmannsthal el músico bávaro ya había compuesto Salomé, y antes de morir nos dejaría todavía un monumento como Capriccio. Sin duda el genio de Strauss estaba por encima del de su libretista, pero ambos alcanzaron juntos la cima de una manera de entender la ópera.
Giuseppe Verdi - Francesco María Piave
Verdi era partidario de establecer relaciones duraderas con los libretistas que colaboraban en sus óperas. Durante su primera etapa trabajó en varias ocasiones con Solera o Cammarano, en obras tan notables como Il Trovatore, Nabucco o Luisa Miller, pero es con Francesco Maria Piave con quien consigue mantener una colaboración más fructífera. Ambos eran amigos y grandes patriotas italianos, lo que despertaba las suspicacias de las autoridades austríacas, siempre dispuestas a buscar el doble sentido en todas las obras de ambos autores. Juntos compusieron nada menos que las siguientes óperas: Ernani, I due Foscari, Attila, Macbeth, Il Corsaro, Stiffelio, Rigoletto, La Traviata, Simon Boccanegra ( primera versión ) y La Forza del destino. Además Verdi pidió a Piave el libreto de Aida, en el que no pudo empezar a trabajar el libretista veneciano al sufrir un ataque cardíaco que le llevaría a la tumba. No hay duda que el genial Giuseppe llevaba las riendas de la relación, y se nota su mano en la elaboración de los libretos, pero tampoco podemos negar a Piave su trabajo como buen artesano para facilitar a Verdi su vuelo creativo.
Giuseppe Verdi - Arrigo Boito
Las relaciones de Verdi con Boito no eran precisamente fluidas cuando ambos colaboran en una revisión de Simón Boccanegra, obra que no había tenido una gran acogida en su estreno. El trabajo se culmina a plena satisfacción de Verdi y la ópera cosecha un gran éxito. El talento de Boito como libretista ( también creo para Ponchielli La Gioconda ) estaba muy por encima de su talento como músico, como queda patente en su Mefistofele o su Nerone, pero su mayor aportación a la historia de la ópera, de la música en general, es haber inspirado a un anciano Verdi la creación de dos obras maestras en el crepúsculo de sus días, las geniales Otello y Falstaff. Como libretista de estas óperas, Boito tiene garantizada la inmortalidad.
Benjamin Britten - Myfanwy Piper
A lo largo de su carrera Britten colaboró con varios libretistas, pero para sus últimas óperas, tal vez las mejores, contó con la libretista inglesa Myfanwy Piper ( por cierto, la madre del conocido pintor Edward Piper ). Piper tuvo que adaptar dos extraordinarias piezas literarias, The Turn of the Screw, de Henry James y Death in Venice ( Der Tod in Venedig ) de Thomas Mann, una tarea de gran complejidad. El éxito fue absoluto, consiguiendo junto a Britten una hazaña de gran calado, al ser capaces de mejorar el original al plasmarlo en otra rama del Arte. Además, en medio de ambas óperas, trabajaron juntos también en Owen Wingrave, de Henry James, con resultados brillantes pero lejos de las dos absolutas maravillas anteriores.
Vincenzo Bellini - Felice Romani
El joven Bellini era un prometedor operista cuando empezó a trabajar con el experimentado libretista Felice Romani. El genovés Romani trabajó con otros músicos del periodo entre ellos Mayr, Rossini ( Il Turco in Italia ) o Donizetti ( nada menos que L'elisir d'amore o Lucrezia Borgia, por ejemplo ), pero fue con Bellini con quien llegó a la cumbre de su carrera. Juntos compusieron las siguientes óperas: Il pirata, La straniera, Zaira, I Capuleti e i Montecchi, La Sonnambula, Norma y Beatrice di Tenda. Con la excepción de la extraordinaria I Puritani, las óperas fundamentales del compositor siciliano y algunas de ellas inmortales obras de arte, como el caso de Norma. Ambos tuvieron una importante discrepancia tras el fracaso de Beatrice di Tenda, lo que provocó que la última ópera de Bellini, I Puritani, tuviera otro libretista. Precisamente, el único pero que se puede encontrar a I Puritani es el libreto, tal vez Bellini necesitaba a Romani más de lo que pensaba.
Wolfgang Amadeus Mozart - Lorenzo Da Ponte
La madre de todas las colaboraciones. Ambos eran grandes artistas en su campo, aunque indudablemente el talento de Mozart era muy superior al de su libretista. Sin embargo, aunque a los adoradores del músico salzburgués les cueste reconocerlo, las óperas Mozart - Da Ponte están claramente por encima del resto de su producción. Evidentemente algo tenía el astuto y libertino Da Ponte que estimulaba el genio de Mozart y le hacía elevarse a alturas hasta aquel entonces nunca transitadas por operista alguno. ¿ Hace falta citar sus obras ? Naturalmente, se trata de Le Nozze di Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte.
Existen, claro está, otras colaboraciones importantes a lo largo de la historia de la ópera: Donizetti - Cammarano, Gounod - Carré/Barbier, Meyerbeer - Scribe,... pero estas son, en mi opinión, las que han producido obras de mayor relevancia.
¿ Cual os parece la mejor ?
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