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Ayer pude ver la segunda función del "Lohengrin" que ha programado la ABAO y ni puedo sino manifestar mi alegría por la calidad general dele spectáculo. Lo cierto es que Bilbao está ofreciendo Wagner de calidad desde hace una década, lo cual me congratula.
Hagamos un repaso de los cantantes.
* Robert Dean Smith (Lohengrin), cantó sin mácula, con una voz preciosa y, en mi opinión, el triunfador de la noche. Es, hoy por hoy, un tenor wagneriano de referencia a nivel mundial (que no heldentenor) y su interpretación del hijo de Parsifal fue extraordinaria.
Ello no obsta para que, enterado de que va a ser el próximo Tristán de Bayreuth exprese mis pequeñas dudas, porque su voz es lírica pero no de peso excesivo. Un triunfo. Ahora, a verle en el emperador straussiano.
* Elena Prokina (Elsa von Brabant) mostró una línea de canto bellísima, con unos pianos intencionados, matizando su canto y dándonos una protagonista muy interesante. Si en el caso del tenor se observava cierta falta de volumen, se acentúa en el caso de Prokina. De todas formas, sobresaliente.
* Hartmut Welker (Friedrich von Telramund) tiene la voz destrozada, solo canta en forte, todos los ataques se dieron en pleno grito y oirle en grabación debe ser una tortura. Pero en directo gana mucho por su faceta actoral y porque en las partes más dramáticas aún pasa el aprobado. Suficiente.
* Janice Baird (Ortrud) tiene un gesto muy feo al cantar: los brazos en posición, muecas con la boca, los dientes siempre fuera, la verdad es que todo muy feo, siendo ella una mujer de buena planta. La voz es de volumen y nos ofreció una Ortrud de nivel, sin llegar al de la pareja protagonista. De todas formas, el papel de Ortrud está pensado con mucha mala leche: en el acto I, setenta minutos enescena para cantar solo los diez últimos; en el segundo, practicamente no deja de cantar; y en el tercero, solo aparece en los últimos acordes para acordarse de la parentela de todos, antes de morir.
* Mijail Petrenko (Heinrich der Vogler) tiene 28 años y una cara aniñada que en nada le daba credibilidad en su papel de máxima autoridad. Su voz es bonita pero no tiene peso en los graves. Este papel es muy exigente en las zonas extremas y sus graves fueron inaudibles. Evidentemente, está por redondear su voz.
* Ángel Ódena (el heraldo), una voz muy interesante, de barítono-bajo, bien impostada y con un volumen más que suficiente. El papel no da para mucho pero cumplió con creces. Veo por su curriculum que Ódena está cantando este heraldo o el Orestes straussiano en otros teatros.
* Coro de la ópera de Bilbao y Coro Easo. Ambos reunidos ante la exigente parte coral de esta obra, ofrecieron una interpretación excelente. Siendo como son coros amateurs es dificil pensar en oir algo mejor en Bilbao. Quizás un poco menos de volumen de vez en cuando se agradecería, pero excelentes. Lo de interpretar, es otra cosa.
* Daniel Abbado (director de escena) nos ofrecio un escenario limpio de atrezzo, aon excepción de unas lanzas al inicio de la misma. A destacar la escena I del acto III, con el tálamo nupcial bien presentado para ofrecernos Smith y Prokina el momento álgido de la noche, su duo. Me gustó la escena oscura en el duo entre Telramund y Ortrud.
* Wolf Dieter Hauschild (director de orquesta), parece el típico kapellmaister alemásn que vive para ser vir a la música. Me gustó mucho. LLevó a la orquesta con mano de hierro y me consta que los ensayos han sido "una tortura" para los músicos.
Bien los metales, mucho mejor que en otras ocasiones. Enm esta obra las fanfarrias tienen una gran importancia y, excepto una pifia clara, el nivel fue apreciable.
En resumen, un espectáculo notable. Despues de la tetralogía, este "Lohengrin" mantiene un nivel de las obras wagnerianas de muy alta calidad. Hubo las típicas deserciones en los entreactos porque no podemos olvidar que siendo martes un servidor llego a casa a las 01.45 de la madrugada y esta mañana llevo un sueño como para exportar.
PD1: curioso el gesto de Ódena. Siempre, antes de cantar, siempre, cubre la nariz y la boca con ambas manos. Muy curioso.
PD2: curiosa la tisis bilbaína. Creyendo que el acto había terminado porque el telón bajaba, sin saber que tras una breve transición orquestal llegábamos al final de la obra se abrió una cascada de toses que llevaron al director a mover la cabeza como un leon enjaulado. Caundo la orqeusta paso del pp al forte acabo la epidemia.
PD3: denunciable el marrano que en torno a mi localidad nos "deleito" con decenas (y repito, ¡¡decenas!!) de cuescos durante toda la repersentación. Nauseabundo.
PD4: inasequibles al desaliento mis vecinas de adelante. La ópera no empieza hasta que no cantan, con lo que los preludios, sencillamente, no existen.
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