El de Verdi es un caso similar al de Brahms (enemigo de los reformistas encabezados por Wagner y Bruckner), un gran clásico que poor momentos recuerda enormemente a Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann o Mendelsohn, pero del que Schömberg llegó a decir que había dado un gran avance a la música. El motivo sigo sin saberlo (aunque en unos días que me he tenido que pasar en la cama me he revisado todo el repertorio sinfónico que he podido, y aún así
En todo caso, las óperas de Verdi son imprescindibles para poder entender el mundo de esa Giovane scuola que, por lo visto, no era muy del agrado de Verdi (aunque elogiara públicamente a Puccini por "Manon Lescaut". Si hubiera visto Tosca, a lo mejor se hubiera llevado las manos a la cabeza al ver lo que, para él, sería un desastre.)
Espero no liar ninguna con mi último comentario.