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La Voz de Asturias no ha querido ser menos y también publica la suya.
Con un trato exquisito, el maestro Alberto Zedda, especialista en la obra de Gioachino Rossini detesta ese término para designarle. Se muestra campechano y alegre en los pasillos del teatro antes del ensayo, tanto que los jóvenes intérpretes se acercan para consultarle sus dudas. Satisfecho de la producción que dirige, afirma que "esta ópera puede representarse en cualquier teatro del mundo".
-- Cómo están resultando los primeros ensayos?
-- Estoy muy contento con la marcha del equipo porque estamos trabajando de forma muy distendida a la vez que serena. Además, los artistas que integran el equipo técnico e interpretativo son personas con las que he trabajado en muchas ocasiones y entre los que existe una relación de amistad. Los he elegido en muchas ocasiones, son grandes profesionales y rossinianos desde hace mucho tiempo. Es un placer trabajar con un casting como éste. No se puede encontrar un equipo mejor.
-- Está satisfecho del comportamiento del Teatro Campoamor?
-- Aquí se trabaja en un ambiente familiar, en el buen sentido de la palabra, en donde todo es simple, natural, cordial y con tanto entusiasmo que hacen de trabajar una delicia.
-- Ocurre lo mismo en otros teatros europeos?
-- No es fácil encontrar este ambiente en muchos teatros. En Italia es muy difícil ver esta forma de trabajar salvo en teatros pequeños, como el de Pesaro. Hay que darse cuenta que no es fácil combinar la familiaridad en el trabajo que se consigue aquí con el nivel de los profesionales de absoluto rigor que posee Oviedo.
-- Cuáles son las peculiaridades de Rossini?
-- Cuando conoces toda la obra del autor y la interpretas en repetidas ocasiones te das cuenta que no te cansa, ese es el milagro de Rossini. El 80% de mi actividad versa sobre él y aún no me he cansado, esto implica limitarse ante un patrimonio musical inmenso que hacía antes de prestar tanta atención a Rossini. Afortunadamente, la obra de este compositor está llena de novedades y sugerencias no musicales que conocerla se convierte en la aventura rossiniana .
-- Cómo puede acercarse el público a esta ´aventura´?
-- El público debería conocerla de una forma diferente a como lo haría ante una obra del repertorio romántico o verista moderno. Cuando el aficionado va a escuchar una de estas óperas sabe y espera que verá sobre el escenario la representación de la comedia humana, del amor, de la tristeza, de la pasión y la ira humana. Es como revivir las experiencias que uno mismo ha sufrido, soñado o esperado. Con Rossini esto no pasa. Lo que sucede en el escenario no es lo que ocurre normalmente en la vida sino lo que pasa en un mundo ideal que no corresponde con el mundo real. Rossini decía que el deber de un artista no era reproducir lo que sucedía en la vida, sino presentar el sentimiento en su posibilidad de ideal.
-- Qué sentimiento universal impera en el ´Tancredi´?
- En el fondo, Tancredi y Amenaide se aman profundamente y no se comprenden, no pueden hablarse porque el amor es tan intenso entre ambos que hace muy difícil la comunicación. De hecho, todo tiene una hipersensibilidad que cualquier cosa que haga el otro puede ser malentendida. Esto nos ocurre también a nosotros, pretendemos la comprensión total de nuestra pareja, su disposición completa, la misma que tú presentas en ese instante. No nos damos cuenta que a veces hay factores en la vida que están contra ese estado de gracia. Tancredi y Amenaide se aman hasta un punto tal que esperan milagros el uno del otro que no pueden llegar. Es el problema de la incomunicación, un cuestión muy moderna: cuanto más hablamos menos nos entendemos. A veces uno se explica mejor en el silencio de una meditación. Lo característico de esta incomunicación en Tancredi es que llega hasta la tragedia. Dos personas enamoradas no son dos personas normales.
-- Es una obra de amor con todas sus letras en mayúscula.
-- Es de amor total y profundo. Como tal, también es bastante amarga y negativa porque cuando el amor es capaz de olvidar la lógica, la palabra y el sentido común se convierte en una tragedia.
-- El tenor Raúl Giménez asegura que Rossini es un autor único por su exigencia.
-- La escritura vocal de Rossini es relativamente anónima, es decir, no tiene melodías de amor, no tienen un gran sentimiento. Muchas veces crea figuras de corte instrumental como las escalas, arpegios y demás técnicas. El sentido lo aporta el intérprete. La misma figuración musical pude significar una cosa y su contraria, depende de la situación y de la fuerza comunicativa y creativa del intérprete. El cantante que se centra en Verdi es aquel que prepara la situación porque la música le lleva a ello, está ahí, es suficientemente clara porque esa situación está escrita. Con Rossini no es así. La responsabilidad no es ya sólo del cantante, el público también interviene en esos gestos que sugieren imágenes que no están psicológicamente definidas, posibilitando más niveles de lectura que el elemental. De ahí la dificultad de la puesta en escena.
_________________ ...la scena a' miei tempi era altra cosa.
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