Finalizado el evento, hay que decir que, aún considerando que se trataba de un espectáculo "popular", se echó de menos algo más de generosidad con la ópera, aunque fuera recurriendo a las piezas más conocidas.
Esperaba escucharlos, por ejemplo, como Rodolfo y Mimí, Leonora y Manrico, Canio y Nedda, Alfredo y Violeta...
De alguna manera, y tal vez sin quererlo, se reafirma aquello de que la ópera es para una "elite", y para el público masivo, la zarzuela, los musicales y las interpretaciones "líricas" de música popular.
Por otra parte, hay que reconocer que a Verónica Villarroel se le vió muy cómoda en las piezas de zarzuela, y como María, de "West Side History", y no tanto como la Leonor de "La Forza...", Manon, y sobre todo Desdémona; aún a pesar de que no es este tipo de espectáculos, menos aún con el filtro de la amplificación y la transmisión televisiva, el ideal para emitir juicios.
Domingo, en cambio, como siempre... extraordinario en todo, y desbordando simpatía con el público...
La Plaza de Santiago, por otra parte, se veía bellísima, y la concurrencia, sorprendente... ¡había quienes se quedaron toda la noche, esperando el evento!
Tal vez
Luis Riffo habrá estado ahí, con
No Se Nada de Opera, y podrán comentar algo de cómo se veía y oía en directo...
