Como obra del día 3 de Marzo, he escogido uno de los momentos más hermosos en una ópera que rebosa de ellos, como es la
Norma de
Bellini. Se trata de uno de los dúos entre Norma y Adalgisa, concretamente el que tiene lugar al comienzo del segundo acto.
Poco antes, Norma ha intentado matar a sus propios hijos para vengarse de Pollione y le ha sido imposible, debido a su amor de madre. Decide entonces llamar a Adalgisa para pedirle que se haga cargo de los pequeños, pues ella va a revelar el sacrilegio que ha cometido al consumar su amor por Pollione y asumir el castigo que merece su conducta.
Con la llegada de Adalgisa empieza el dúo que se desarrolla en cuatro partes bien diferenciadas, con el andante central como punto de equilibrio:
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ADALGISA
(entrando, con timore)
Mi chiami, o Norma?
(sbigottita)
Qual ti copre il volto tristo pallor?
NORMA
Pallor di morte.
Io tutta l'onta mia ti rivelo.
Una preghiera sola, odi, e l'adempi,
Si pietà pur merta
Il presente mio duol,
E il duol futuro.
ADALGISA
Tutto, tutto io prometto.
NORMA
Il giura.
ADALGISA
Il giuro.
NORMA
Odi, purgar quest'aura contaminata
dalla mia presenza ho risoluto,
nè trar meco io posso questi infelici.
A te li affido.
ADALGISA
Oh ciel! A me li affidi?
NORMA
Nel romano campo guidali a lui,
Che nominar non oso.
ADALGISA
Oh! Che mai chiedi?
NORMA
Sposo ti sia men crudo;
Io gli perdono e moro.( Falta Sposo, ah mai )
ADALGISA
Sposo, ah mai !
NORMA
Pei figli suoi t'imploro.
Deh! Con te, li prendi,
Li sostieni, li difendi
Non ti chiedo onori e fasci,
A' tuoi figli ei fian serbati.
Prego sol che i miei non lasci
Schiavi, abbietti, abbandonati.
Basti a te che disprezzata,
Che tradita io fui per te.
Adalgisa, deh! ti muova
Tanto strazio del mio cor.
ADALGISA
Norma, ah! Norma, ancora amata,
Madre ancora sarai per me.
Tienti i figli.
Ah! Non, ah non fia mai
Ch'io mi tolga a queste arene!
NORMA
Tu giurasti...
ADALGISA
Sì, giurai.
Ma il tuo bene, il sol tuo bene.
Vado al campo ed all'ingrato
Tutti io reco i tuoi lamenti.
La pietà che m'hai destato
Parlerà sublimi accenti.
Spera, ah, spera, amor, natura
Ridestar in lui vedrai.
Del suo cor son io secura,
Norma ancor vi regnerà!
Norma, spera nel suo core.
Norma ancor vi regnerà.
NORMA
Ch'io lo preghi?
Ah, no! Giammai! Ah! No!
ADALGISA
Norma, ti piega.
NORMA
No, più non t'odo.
Parti. Va.
ADALGISA
Ah, no! Giammai! Ah! No!
Mira, o Norma, a' tuoi ginocchi
Questi cari tuoi pargoletti!
Ah! Pietade di lor ti tocchi,
Se non hai di te pietà!
NORMA
Ah! Perchè, perchè la mia costanza
Vuoi scemar con molli affetti?
Più lusinghe, ah, più speranza
Presso a morte un cor non ha!
ADALGISA
Mira questi cari pargoletti,
Questi cari, ah, li vedi, ah!
Mira, o Norma, a' tuoi ginocchi, ecc
NORMA
Ah! Perché, ah! Perché
la vuoi scemar, ah! Perché? Ah!
Ah! Perchè, perchè la mia costanza, ecc
ADALGISA
Cedi! Deh, cedi!
NORMA
Ah! Lasciami! Ei t'ama.
ADALGISA
Ei già sen pente.
NORMA
E tu?
ADALGISA
L'amai. Quest'anima
Sol l'amistade or sente.
NORMA
O giovinetta! E vuoi?
ADALGISA
Renderti i dritti tuoi,
O teco al cielo agli uomini
Giuro celarmi ognor.
NORMA
Sì. Hai vinto. Abbracciami.
Trovo un'amica amor.
NORMA ED ADALGISA
Sì, fino all'ore estreme
Compagna tua m'avrai.
Per ricovrarci insieme
Ampia è la terra assai.
Teco del fato all'onte
Ferma opporrò la fronte,
Finchè il tuo core a battere
Io senta sul mio cor, ecc.
Ah!
sì. Fino all'ore estreme, ecc.
(Partono.)
Al final se encuentra una traducción al español
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Empieza con un recitativo ‘Mi chiami, o Norma ?’ que conduce al arioso ‘Deh!, con te li prendi’, donde Adalgisa intenta convencer a Norma para que intente una reconciliación con Pollione y termina en un formidable “giammai” de Norma repetido como un eco por Adalgisa. A continuación el andante ‘Mira, o Norma’ apenas sostenido por las cuerdas donde Norma se resiste a los consejos de Adalgisa y las voces de ambas se funden en un instante bellísimo, de una pureza celestial. La stretta final ‘Ah, lasciami!, il t’ama’ culmina una vez más con la mezcla de las voces mientras se cierra la escena.
En casa de Idi ( operacompartida2 ) se encuentran los link a dos grabaciones de este dúo que tienen en común una de las protagonistas, la gran soprano española Montserrat Caballé.
En la primera, comparte la grabación con Fiorenza Cossotto, y el registro se tomó en 1972 bajo la excelente dirección de Carlo Felice Cillario. Las dos cantaron juntas
Norma en varias ocasiones, pero por aquel entonces Caballé tenía tan sólo 39 años y la Cossotto 37, estando ambas en un extraordinario momento vocal. Algunos han criticado la falta de adecuación de Fiorenza al estilo del ‘bel canto’ y su registro agudo para el papel de Adalgisa. Ambas acusaciones tienen su base, pero a mi parecer Cossotto pasa por encima de ellas y borda el personaje. En cuanto a Montserrat, está exultante, con un fraseo perfecto; la mejor Norma después de Callas ( y probablemente Ponselle ). Este dúo es, junto al 'Casta Diva' de la Caballé, la perla de un magnífico disco.
La segunda grabación tiene un tinte crepuscular. Se realizó en 1984 por Joan Sutherland y de nuevo Montserrat Caballé, aquí en el papel de Adalgisa, dirigidas naturalmente por el inevitable Bonynge. La gran diva australiana contaba 58 años de edad y sus portentosas facultades vocales habían iniciado hacía un tiempo su declive, claramente perceptible en esta
Norma, aunque mucho más en el primer acto que en este maravilloso dúo. Pero la actuación de Caballé ( con 51 años ya a sus espaldas ) es superlativa, la mejor Adalgisa jamás cantada, con momentos de una belleza etérea, donde el tiempo parece suspendido, dando con su voz a Adalgisa la vulnerabilidad que requiere el personaje y que tantas veces le falta, convertida en una matrona cual si fuera la madre de Norma en lugar de una “giovinetta vergine”. Habrán adivinado que prefiero una soprano para el papel antes que una mezzo, como es lo habitual ( aunque el rol fue estrenado por una soprano, nada menos que Giulia Grisi ); entre otras razones, no es preciso bajar un tono este dúo y se gana brillantez. Tal vez el único pero a esta escena entre Sutherland y Caballé sea que, a veces, las voces de estas dos extraordinarias artistas encuentran difícil fusionarse con la intensidad que demanda la partitura.
No quiero extenderme más, en lo que debe ser una breve introducción a la pieza elegida. Y además, ya tendré tiempo suficiente para profundizar en la ópera del mes de Septiembre, dedicada a
Norma.
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ADALGISA
(entrando, temerosa)
¿Me has llamado, Norma?
(Sorprendida)
¿Qué triste palidez cubre tu rostro?
NORMA
La palidez de la muerte.
Te revelo toda mi vergüenza.
Un único ruego, escucha y cúmplelo:
si es que despiertan tu piedad
mi dolor presente,
y mi dolor futuro.
ADALGISA
Todo te lo prometo todo.
NORMA
Júralo
ADALGISA
Lo juro.
NORMA
Escucha. He resuelto purificar el aire
que mi presencia ha contaminado; mas no puedo
llevar conmigo a estas desdichadas criaturas;
a ti las confío.
ADALGISA
¡Cielos! ¿A mí las confías?
NORMA
Llévalas al campamento romano junto a aquel
cuyo nombre no me atrevo a pronunciar.
ADALGISA
¡Oh! ¿Qué me estás pidiendo?
NORMA
Que él sea para ti un esposo menos cruel;
Yo le perdono y muero..
ADALGISA
Esposo, ¡ jamás !
NORMA
Te imploro por sus hijos.
¡Ay! Llévalos contigo.
Cuídalos, defiéndelos.
Para ellos no pido honores ni poder;
Reservados están para tus propios hijos;
tan sólo te pido que no los abandones.
Sirvan, para satisfacerte,
el desprecio y la traición
que sufrí, por tu causa.
¡Ay, Adalgisa! Compadecete
ante la amargura de mi corazón.
ADALGISA
¡Norma! ¡Ah! Norma bienamada,
Como una madre eres aún para mí.
Conserva a tus hijos.
¡Ah!, que nunca jamás
Abandone estos lugares..
NORMA
Lo has jurado...
ADALGISA
Sí, lo he jurado,
mas por tu bien, sólo por tu bien.
Iré al campamento y al ingrato
referiré todos tus sufrimientos.
La piedad que se ha despertado en mí
sabrá hablar con acentos sublimes.
Confía, confía que el amor
Volverá a despertar.
Estoy segura que en su corazón.
De nuevo, Norma allí reinará.
Confía, Norma en su corazón.
De nuevo, Norma allí reinará.
NORMA
¿Qué yo le implore?
¡Ah, no! ¡Jamás! ¡Ah, no!
ADALGISA
Norma, cede.
NORMA
¡No, no te oiré más!
¡Déjame, vete!
ADALGISA
¡Ah, no! ¡Jamás! ¡No!
Mira, Norma, junto a tus rodillas
a estas amadas criaturas.
¡Ah! Ten piedad de ellos
Si no tienes piedad de tí misma.
NORMA
¿Por qué mi determinación intentas doblegar
con tan tiernos sentimientos?
Cercano a la muerte un corazón
Ya no puede tener ilusiones ni esperanza
ADALGISA
¡Mira a estas amadas criaturas!
Estos queridos niños, ¡ah! Míralos, ¡ah!
Mira, Norma, junto a tus rodillas, etc.
NORMA
¡Ah! ¿Por qué, ah por qué
intentas doblegar, ah! ¿Por qué? ¡ah!
¡Ah! ¿Por qué mi determinación,?, etc.
ADALGISA
¡Cede, ay, cede!
NORMA
¡Ah! ¡Déjame! ¡Él te ama!
ADALGISA
Ya está arrepentido.
NORMA
¿Y tú?
ADALGISA
Lo amé, pero ahora mi alma
tan sólo siente amistad.
NORMA
¡Oh, jovencita! ¿Y tú querrías?...
ADALGISA
Devolverte tus derechos;
O contigo ante el cielo y los hombres
juro ocultarme para siempre
NORMA
Sí, has vencido. Abrázame.
De nuevo encuentro a la amiga.
NORMA Y ADALGISA
Sí, hasta mi última hora
por compañera me tendrás;
ancho es el mundo
para cobijarnos a las dos.
Contigo, con coraje afrontaré
las asechanzas del destino,
siempre que junto al mío,
sienta latir tu corazón, etc.
¡Ah!
Sí, hasta mi ultima hora, etc.
(Salen)