Pues hay que reconocer que Lucianone no canta una "i" pura en "Meco all'altar", tampoco llega a ser una "e", pero desde luego algo la abre. Pero bueno, hablamos de un do4.
En cuanto a la manía de arrastar las consonantes al final de las palabras, es un vicio muy italiano (recordemos que prácticamente todas las palabras italianas acaban en vocales), que Pavarotti cultivó desde finales de los 70, motivado seguramente por un exceso de énfasis o la intervención espuria de la gola.
Bergonzi y di Stefano, en efecto, antagónicos. Bergonzi era un cantante que confiaba todo a su técnica y su estilo y di Stefano a su encanto; eso, claro, mientras le duró. Para mitad de los 50, Pippo era una caricatura al lado de Bergonzi.
Caminante escribió:
Nos hemos ido de musicalidad y efusividad a dicción y truquitos que se utilizan para sacar adelante los roles.
Hombre, alguien dijo que la dicción y el fraseo no eran cuestiones técnicas y hemos demostrado que no lo son... Si no se tiene la técnica, claro Caminante escribió:
En primer lugar me gustaría recordar dónde tengo guardada una entrevista con Di Stefano en la que critica el canto con la voz siempre impostada. El abogaba por un canto más natural (son sus palabras) porque si no todo acababa sonando igual. Pienso que algo de razón tiene pero es que Di Stefano no ha sido nunca hombre de medias tintas y a´si le fue (para lo bueno que sí lo hubo y para lo malo, que también).
Sí, sí, pero alguien debería haberle dicho que abierto, además de nefasto para la voz, como él mismo comprobó, también todo acaba sonando igual. El viejo Pippo sigue sin reconocer sus errores. Una vez, cantando para Gigli, éste le llamó la atención sobre sonidos abiertos desde el paso: ay, si le hubiera hecho algo de caso...Caminante escribió:
Pienso que la clave para ser efusivo está en el fraseo y en contra de lo que opina MdM, y que forma parte de nuestro permanente desencuentro en el tema, Carreras será un ejemplo de dicción, que lo es, y de canto arrebatado, que también, pero no de fraseo porque todo lo canta de forma pasional y eso es tanto como decir que todo lo canta igual, con pasión incluso lo que no es menester.
Mejor no se puede decir: como apunté, también el arrebato cansa si no hay media voces.Caminante escribió:
Kraus tiene fama de frío, y reconozco que a mí me gusta pero en muchas ocasiones me deja con aspiraciones abortadas,pero sin duda es un ejemplo de buen fraseo, como lo es un Bros a día de hoy.
Pavarotti tiene una voz única, por inconfundible, y puede sonar espectacular, en estudio más que en directo, pero metido en un personaje baja enteros casi siempre. Al igual que Bros, existe un Pavarotti cuando canta Donizetti o primeros Verdis y otro para lo demás, incluída La boheme (papel por el que se le suele identificar). Me quedo sin duda con el primer Pavarotti; él también .
A Kraus lo acusaban de frío los tifosi de del Monaco y di Stefano, personas sobre cuyos criterios conviene tener reservas. Ojo, que ambos me gustan en muchas cosas, pero de ahí a la incondicionalidad, largo tercho.
Durante los 70 Kraus cantó mucho en Italia, y según Celletti destruyó su imagen de cantante frío. Afortunadamente hay grabaciones piratas que lo confirman. Yo prefiero hablar de falta de espontaneidad o joie de vivre.
Aunque es cierto que a su voz le convenía más Donizetti, la identificación de Pavarotti con Rodolfo es uno de esos casos únicos de la historia de la lírica. Encuanto impreca al vecchio caminetto ingannatore el personaje está ahí.
Bros es un cantante honrado, pero no creo que se le pueda nombrar al lado de esos dos monstruos.Caminante escribió:
Domingo suple todas las carencias con fórmulas de cosecha propia, a comentar en otro apartado si apetece, y consigue buenos resultados e incluso excelente.
Hombre, digamos que se las apaña muchas veces.Caminante escribió:
A saber, la utilización de ciertos recursos tales como cambiar vocales. Pavarotti lo hace, añade bastante a -e y sobre todo, y eso me disgusta en sobremanera, cierra las vocales de tal forma que me fastidian (y eso es personal) no la frase sino incluso un aria (siempre me viene a la memoria su "ma i furto non m'accora".¡Esa maldita "o"!. .
No, no: las vocales sombreadas o cubiertas, o como queramos decirlo, suenan así. Pavarotti es modélico cubriendo el sonido, y no cambia vocales ni en el centro, ni en la zona alta. Otra cosa es que esa frase que usted cita le quede forzada. Caminante escribió:
Bergonzi, en no pocas ocasiones se le ha tachado de poco incisivo en su canto y no seré yo quien le defienda porque su fraseo habla por él y quien quiera que alguien saque los higadillos por la boca para decir que es convincente que no lo mire ni a él, ni a Kraus ni a tantos otros. Sí que utiliza en no pocas ocasiones un "acento" parmesano muy marcado e incluso, no sé a que puede deberse, en ocasiones se marca unas "Esssess" pastosísimas que no me gustan pero sin duda marca muy claramente la diferencia entre el "fraseo" y el "canto arrebatado" que no son lo mismo. .
Sospecho que los que dicen ese disparate del fraeo de Bergonzi son los mismos que llamaban frío a Kraus. Aplíquese el mismo razonamiento.
Ese acento parmesano es muy obvio, una pena. Empañaba la dicción del Maestro. En mi casa (somos de lengua materna italiana) siempre se han hecho bromas sobre el acento de pueblo de Bergonzi, pero no seré yo quien lo critique en otros aspectos fraseológicos donde era de los más grandes. Caminante escribió:
Y hablando de trucos, y quiero creer que lo utiliza como truco y no como deficiencia, el propio Corelli que más que jugar con las vocales juega con las consonates que las machaca muy frecuentemente por lo que aparte de poco inteligible supongo le ayudará en sus propósitos a la hora de afrontar las partituras. Bien mirado, hay que tomárselo así porque de otra forma la dicción de Corelli es totalmente impropia para un teatro mientras que su canto, todo lo inestable que uno quiera, impresiona cuando estamos ante uno de sus grandes momentos.
La dicción de Corelli era deficiente, empezando por el ceceo. Por lo demás, un coloso.
Saludos, me ha interesado mucho la conversación.