Una propuesta con criterio muy particular de los gustos de un señor, que está en un teatro público y debe dejárselos en su casa. Es como si las puntuaciones del Sr. Siddharta, muy estupendas para él. Yo tengo las mías, el otro, las suyas, el de más allá, otras.
Además, esos supuestos criterios son falaces cuando no ofensivos. Se basan en traer "novedades" y vemos que las repeticiones son constantes y no se justifican. Poner otra Elektra, cuando se ha visto en el Real dos veces: a la Marton y a Barenboim con Silja. Debe estar muy, muy justificado, cuando Arabella es desconocida en el Real. Otro Pèlleas (repetirá Bayo?), Otra lady Macbeth porque tiene que poner la producción qe tanto le gusta y por lo menos hay soprano...
Cómo puede ser admisible una programación en la que la ópera italiana desaparece de facto (algo que no ocurre en ingún teatro del mundo y aún menos lo centroroeuropeos) en un lugar de TRADICION ITALIANA. ¿Tendría este señor c.j.n.s de ir a Venecia, Milán o Roma y proponer algo parecido?
El segundo criterio sería el "educar" al inculto público de Madrid, "donde la ópera es una novedad". Sin comentarios.
Al final todo se reduce a eso, como dice Sutherliano, si se programa lo que a uno le gusta (y en condiciones, claro,aunque eso parece no importar tampoco)y además puede adular nuestro espíritu chic y snobista, de aficionado "culto", es maravilloso, este tío es lo más y sino, son temporadas light, "hipertradicionales" y el equilibro está "sobrevalorado"
Me voy a ir a vivir a Barcelona

o mejor a Roma, que es la ciudad de ciudades y encima ahora está Muti.