Carl Tunner escribió:
Ya se refirió a ello el Sr. Hentzau.
Pues me lo he perdido; nada, así gano con su explicación.
Carl Tunner escribió:
El estilo de De Mille es recargado, barroco, preciosista, exuberante de colores. La apabullante estética, el efecto sensorial lo domina todo y los actores se someten a ello. Él siempre decía que una película tenía que empezar con un terremoto y de ahí para arriba.
Nada que ver con Wyler. Más sobrio, claro y humano. "Objetivo" decían. Gran director de actores, la autenticidad dramática se sitúa por encima de todo. Lejos de excesos o sensiblerías (como puede comprobarse en el reencuentro de Judá con su madre y hermana en la leprosería, la aparición de Jesús de Nazaret o la escenas en que el protagonista evita que Quinto Arrio se suicide después de su derrota naval). Es una gran película de aventuras, con escenas de acción y espectaculares, pero no absorben ni alteran lo esencial en Wyler: el contar una historia de manera nítida y directa, sin artificios, ni excesos y con personajes de carne y hueso.
De Mille filmó siempre "a lo grande", cuantos más (extras, decorados, efectos, detalles) mejor, desde luego; ahora bien, las narraciones son diferentes: "Los Diez Mandamientos" posee un protagonista "coral" (dentro del que posee el enfrentamiento Heston-Brynner) mientras que es uno en "Ben-Hur" (con un Boyd que se lo merienda las veces que están juntos en plano, mayor riqueza de lo no narrado pero sí sugerido en imagen y música) y más abreviada (me eliminan dos tramas y a un personaje femenino de la novela, imperdonable). En esta, se sugieren muchas cualidades e historias mediante la música de Rosza (precisamente, un caso es la situación de la familia Hur, con los leprosos).
Carl Tunner escribió:
A Heston le dijo una vez que le había comentado que una película le había gustado mucho y que estaba muy bien dirigida, algo así como que puede que no estuviera tan bien dirigida porque el director te hizo pensar en ello, mientras que Wyler pensaba que la gente debería salir del cine pensando en lo buena que es la película y no en lo buen director que eres.
Es una labor de conjunto, evidentemente; quien organiza y manda es el director. Si acierta, pelícila de éxito o con cualidades y si no... Mayor desconcierto que poseería un Cary Grant en "Con la muerte en los talones", los actores que rodaban "La Guerra de las Galaxias" o el estupor de Heston en sus escenas con Boyd demuestran que es el director quien demuestra su valía de esta manera; es quien manda.
Muy entretenidas las dos, desde luego.