Siempre es triste que una persona nos abandone, pero cuando es un genio tipo Kraus, Karajan, etc., pues doble penar. Sir Georg nos dejó hace no mucho solos en este valle de mediocridad en el que nos encontramos actualmente.
Recuerdo que cuando empezaba a comprar grabaciones de ópera y descubrir obras nuevas en mi amado equipo de música, siempre que compraba algo dirigido por Solti la satisfacción estaba garantizada. Empecé por escuchar su
Flauta Mágica al buscar la contudencia de Talvela; persiguiendo al Duca de Kraus conocí su muy teatral y animado
Rigoletto; después conocí al
Otello de Domingo en su mágica, nuevamente, versión de Londres en DVD; luego su delicada (casi amanerada) versión de
La Bohème (Domingo/Caballé); su gran
Don Carlo... Hasta llegar al orgasmo musical que supone su ¿
Ring wagneriano. Entonces me di cuenta de que no debía perseguir actuaciones de cantantes determinados, a quien debía buscar es a él, al gran Maestro.
Todas sus grabaciones de ópera comparten un mismo factor:
magia, y eso muy pocas veces sucede a lo largo de la historia.
Ante los rutinarios e insulsos directores actuales, aún se le echa más de menos, Maestro. Vuelva con nosotros.


PD: ¿Alguien sabe si tuvo alguna vez pelo?