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No sé si esto ha de ir a confesiones sin discusión, pero no soporto el "Di Provenza il mar” .
Yo tampoco sé a dónde debería ir este mensaje (la cita es de Don Giovanni): en el mundial estamos paveando, en las óperas tempranas de Verdi tampoco porque temprana no es, ¿tal vez en "La otra ópera"?
En fin, sin intenciones de convencer a nadie, que sobre gustos no hay nada escrito, aquí va mi respuesta.
Di Provenza es una joya que parece bastante pajarona si se escucha fuera de contexto, sin tener en cuenta el sentido que Verdi le dio dentro de la ópera. Para mí es otra prueba del increíble genio dramático de Verdi, es decir, música con función teatral y al mismo tiempo hermosa.
Creo que es una clave de cómo Verdi veía a Germont: un hombre muy equivocado, muy atado a las convenciones de su época, pero que ama auténticamente a sus hijos. Alfredo es un jovencito, casi un adolescente que se enamora por primera vez y que -para el padre- se equivocó de señora.
Alfredo sigue siendo el niño de Germont, por eso, ante el desconsuelo y la furia (que el mismo Germont causó) trata de consolarlo, de arrullarlo ... en fin ... le canta una canción de cuna.
Eso es Di Provenza, una canción de cuna: las primeras frases parecen monótonas porque son muy ligadas, con pocas respiraciones (si se canta bien como el armenio que nos metió el Idi

), escasa amplitud melódica (andan entre tres o cuatro tonitos), ninguna variación abrupta, "dolce" y "piano" según el compositor ... O sea, "all'armi, all'armi" habría estado un poco fuera de lugar.
Son las características melódicas que debe tener una melodía para generar lo que las canciones de cuna buscan: relajación muscular, desaceleración cardíaca, respiración lenta, en fin, que el bebé se duerma de una vez. Es decir, que Alfredo, que el niñito de Germont, se tranquilice, se resigne.
El patrón relajante solamente cambia a partir de "ma se al fin ti trovo ancor ... Dio me esaudì", porque Germont ya no le habla a Alfredo, se habla a sí mismo: ¡lo logré, lo logré, el mocoso dejó a esa señora tan poco adecuada !!!!!
De todos modos, a Alfredo no le hace mella, se queda con la cabeza entre las manos rumiando su furia contra Violetta y que el padre cante todo lo que quiera.
Y la letra, igualmente adecuada, ni roza el tema de la dama que acaba de irse veloz, partiéndole el corazón al chico. Agudamente, Germont le habla de las bellezas de su tierra natal (que a Alfredo le importan un bledo, bah), pero mayor despropósito habría sido mencionar el nombre de dicha dama.
Germont no es un canalla rematado, no es el padre del novio de Wilde, por ejemplo, capaz de mandar al pobre hombre a juicio y a la cárcel con tal de separarlo del nene, Germont se da cuenta de su error, se arrepiente, se pone contra su propio hijo cuando ofende a Violetta y termina valorándola, le escribe y la visita. Es una víctima-victimario que advierte demasiado tarde a qué llevan las hipocresías y los prejuicios.
Salvo esto último, el resto lo saqué de Di Provenza

, para mí es el primer indicio de cómo debe concebirse a Germont.
La verdiana cierra por hoy, baci,
Maddalena