pucciniana escribió:
¿Estas de acuerdo?
Si...y no, como siempre
Amor a primer aria escribió:
La mayoría de los entrevistados describía ese contacto inicial, esa intensa atracción que sintieron cuando asistieron por primera vez a la ópera, como algo explosivo y con efectos físicos intensos y duraderos similares a los de un flechazo amoroso.
He de reconocer que para mí no fue exactamente una experiencia explosiva, en casa desde siempre ha habido discos (algunos de pizarra) de música clásica y ópera, la primera vez en un teatro me dormí, o eso me ha contado mi madre(cuestiones de la edad, a quien se le ocurre llevar a un niño), a penas recuerdo nada. Fue más tarde con una retransmisión televisiva de "Madama Buterfly" cuando vi mi primera ópera completa (tendría 10-11 años) y no lo recuerdo como algo explosivo, aunque despertó mi interés sin duda.
Amor a primer aria escribió:
A partir de ese momento comienza el aprendizaje, algo que según el profesor Benzecry ocurre de tres modos. En cualquier caso el contacto con otras personas expertas en la experiencia es fundamental. Los fans apasionados aprenden primero a disfrutar de la ópera en su fuero interno, respondiendo a partes de la música que demandan una reacción emocional, y posteriormente de un modo externo reaccionando públicamente del modo apropiado.
Bueno, creo que aprendemos cada día, ya sea escuchando algo nuevo (contemporáneo o no) con la 76ª versión de "Rigoletto" o con la enésima vez que escucho la grabación de 1958 de "La Traviata".
Amor a primer aria escribió:
Hay un aprendizaje informal que tiene lugar en el entorno de la ópera, durante los momentos no musicales como la fila de entrada o en los descansos. En estos momentos se habla y se comparan las distintas impresiones sobre la ópera. De un modo más formal también se aprende de los maestros, asistiendo a clases y conferencias que explicitan lo que un aficionado debe buscar en la ópera y cuál debe ser su comportamiento durante una sesión. En tercer lugar los neófitos también pueden ampliar conocimientos gracias a aficionados experimentados que transmiten la etiqueta de una ópera, incluyendo cuándo es apropiado aplaudir o callar.
“Los aficionados se enganchan a la ópera cuando todavía son outsiders, antes de tener un sistema activo para interpretar la experiencia”, asegura el profesor Benzecry. Por eso su amor por ella crece a medida que aprenden sobre el estilo. Su conocimiento y pasión se hacen más grandes a medida que conocen sobre ella, porque sienten que para apreciarla hace falta formación. Ya lo sabe, si lo suyo no es la ópera nunca es tarde para amarla: sólo tiene que aprender a conocerla. Exactamente como en las relaciones de pareja complicadas.
Totalmente de acuerdo con la frase en negrita, si no es una obra que conozca, suelo meterme a fondo, oirla en casa, buscar artículos,...
Ese apredizaje ha continuado en este foro, sobre todo porque me ha obligado a poner negro sobre blanco (negro sobre naranja) mis ideas, dado que siempre he tenido problemas al expresar de una manera comprensible a los demás mis opiniones (creo que eso ha quedado patente en algunos hilos).
Sin embargo difiero en lo relativo al aprendizaje informal, antes de la llegada a este foro (activa o pasiva) y también después me ha parecido que los descansos son "pérdidas" de tiempo. En un teatro durante un descanso, o me tomo algo, o hablo con mi/s acompañante/s sin moverme del sitio (Wagner y Händel excluidos

), no aprecio los corrillos (lo siento, es cuestión de carácter no de falta de aprecio el no haber "contactado"

cuando se hacen quedadas en una función).
Bueno Pucci ¿y tú estás de acuerdo?
Saludos,
M.