De las que yo conozco, me permito recomendaros a quienes queráis acercaros a la ópera:
-la de John Nelson con Susan Graham y Jean-Luc Viala
-la de Sir Colin Davis con Janet Baker y Robert Tear.
Ambas son grandes interpretaciones.
Si personalmente prefiero la de Nelson a la de Davis es por pequegnos detalles.
El hecho de que los diálogos estén completos en Nelson es para mí un plus, aunque hay que reconocer que los cortes en Davis no están hechos a diestro y siniestro, sino con coherencia.
Tal vez son más briosos los intérpretes en Davis, y los diálogos están también más "vividos"; en Nelson están "leídos" y los cantantes irradian una pureza que puede incluso que no sea la apropiada (no ha más que comparar el Bénédict de Viala con el de Tear: sin duda es Tear una bestia parda, y Viala un príncipe. Pero es que el Bénédict de Shakespeare es una bestia parda: ni Béatrice ni Bénédict son dos jovenzuelos que se han enamorado por primera vez, sino adultos bastante experimentados en esas lides que disfrutan de su libertad y del escarnio del sexo enemigo).
En fin, que si tal vez la caracterización es más certera en Davis, la de Nelson está iluminada por la luz de la luna, y me parece embriagadora.
Luego hay detalles de dirección de una gran sutileza que, para mí, vuelven a decantar la balanza hacia Nelson.
En el primer acto hay una escena en que el músico Somarone (invención de Berlioz, no aparece en el
Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare) hace interpretar una fuga coral a un grupo de cantantes. Es una composición para celebrar las próximas bodas de Claudio y Héro, la pareja de jóvenes contrapunto de Béatrice y Bénédict. Tras un primer ensayo, el músico completamente deseperado les grita
"Me cantáis este Epitalamio como si fuera un De Profundis!!! Es que no comprendéis la grandeza de mi obra maestra?? Es un canto de amor!!!! Debe arrebatar en éxtais a los novios!!!" Tras probar algún instrumento (un oboe se enrosca en las palabras de Somarone) vuelven a repetir la fuga, esta vez salpimentada con las imprecaciones de Somarone, en plan Celibidache:
"
Eso es!! Ritmo!!! Todos juntos!!! Morid!!! El éxtasis!!! Pianissimo para el éxtasis!!! Ligereza!!! Volad!!! No olvidéis la expresión!! Suntuoso!! Con devociónnnnn!!!"

Pues bien, mientras Davis vuelve a repetir el Epitalamio tal cual (con el agnadido del oboe y los gritos de Somarone, se sobreentiende), en Nelson la interpretación varia, se ha dulcificado: el coro efectivamente ha escuchado la monserga del músico y el carácter de la interpretación se transforma.
De todas formas, dos grandes versiones, ambas absolutamente recomendables.
Para aquellos más partidarios de disfrutar sólo de la música, sin interrupciones alógenas de la palabra, les invitaría a que buscaran el primer registro de Davis con la Veasey. Aunque no lo conozco, pinta bien.
La otra opción sin diálogos (la última grabación de Colin Davis, con Tarver y Shkosa) es musicalmente algo inferior a las resegnadas, además de que en este caso las amputaciones duelen un poco.