José Luís Téllez escribió:
Existe un cierto tipo de operófilo sumamente minoritario pero sumamente combativo (en el teatro, en los blogs y, sobre todo, al amparo del anonimato en los foros digitales), al que no le gusta la música: la tolera tan sólo por ser imprescindible para el lucimiento del correspondiente divo. Ese operófilo no se interesa por el sinfonismo, la música de cámara y ni siquiera demasiado por el Lied, en exceso abstractos para sus expectativas: suele ser prioritariamente aficionado (más o menos fanatizado en según qué casos) a las voces, y mucho menos a lo que esas voces pueden cantar, expresar o transmitir. Halla su mayor placer en escuchar sus acrobacias, extasiarse en sus dimensiones y ponderar su resistencia. Desdeñará cuanto ponga trabas al exhibicionismo y a todo aquello que potencia la sensibilidad frente a la fuerza (...)
A este aficionado le importa la presencia del intérprete, no la renovación del repertorio (...) Tolera a Wagner porque a estas alturas ya no puede denostarlo sin incurrir en el ridículo (...)
No entiendo el punto de vista ni el enfoque... vamos a ver: ¿qué tienen que ver el lied y la música sinfónica con la ópera? A mi modo de entender, casi nada, como el cine y el teatro, son soportes muy diferentes sea en el fondo sea en la forma... ¿Por qué cree Téllez que te tiene que gustar A
Y B
Y C o si no eres un cazurro? ¿Por qué es malo que la ópera te apasione y el sinfonismo te interese en menor medida? (lo confieso, a mí me pasa...) ¿Por qué es más guay que te guste más Lulu que la Sonnambula? ¿Por qué defiende Téllez esa utopía casi irrealizable de que te guste todo por igual?
El señor Téllez debería saber que, ser amante de las voces (que, a mí personalmente me parecen lo prioritario en ópera, precisamente porque para otras cosas ya están otros géneros, pero ¿se imaginan una ópera sin canto? No ¿verdad? Pues eso...) no está reñido con una curiosidad por el nuevo repertorio; y que se puede disfrutar mucho viendo la
Sonnambula con las acrobacias de X o Y cantante, y también asistiendo a una función de
Los Fantasmas de Versalles de Corigliano.
La verdad, me parecen unas declaraciones bastante snobs. Estará encantadísimo con la temporada de Mortier, seguro...