Lenz escribió:
Mire, Ecclitico: esfuerzo, en la ópera, se exige tanto con Don Giovanni como con Lulu. Esas distinciones entre óperas "que cuestan" y las "que no" me parece más una justificación de una actitud concreta (no voy a escucharlas, total, si son difíciles y por si es fuera poco no tienen valor) que un comentario argumentado.
Repito: hoy en día toda ópera requiere esfuerzo, porque no es un lenguaje que venga de serie cuando naces ni se lleva en el ADN. Por lo tanto a mi todas me resultan "torres de marfil". O lo que es lo mismo, todas son obras: ni elitistas ni "difíciles" ni "ruidosas". Son las de John Cage, Ad Reinhardt o Hermann Broch.
Pues mire, como mis argumentos ya no dan más de si, le cedo la palabra al Sr. W. A. Mozart, que quizas nos lo pueda explicar mejor, dado que, además, él está en este oficio y se enfrenta a la frustación de tener que hacerse un hueco en el competitivo mundo musical vienes. En una carta a su padre, también compositor, al respecto de los conciertos para piano y orquesta que componía bajo el sistema de subscripción pública, decia: "[estos conciertos] son la exacta vía intermedia entre lo demasiado difícil y lo demasiado fácil... deberían satisfacer también a los entendidos, pero siempre de manera que los no entendidos puedan quedar satisfechos, aún sin saber por qué. Vendo las entradas a 6 ducados, al contado."
Creo que esta opinión ilustra perfectamente mi argumento sobre el principio de sustentacion de los aviones. Infelizmente Mozart acabó dandose de bruces contra el suelo, pero eso es otra historia.