Peter Quint escribió:
Incapaz de combatir el concepto de Karajan o Kempe, pero más espectacular que Masur, Georg Solti apuesta para DECCA por la brillantez del sonido, el lujo vocal y la exquisitez de la ejecución. Aceptado como tal, el registro funciona. La respuesta sonora es fenomenal, consiguiendo una densidad y una brillantez milagrosas para un conjunto de tan pocos músicos. El plantel de secundarios (Gerhard Unger –colosal-, Kurt Equiluz, Walter Berry, el genial Heinz Zednik de maestro de danza y Erich Kunz (!) de Mayordomo) es apabullante: el quinteto “Es gilt ob Tanzen, ob Singen” nunca ha sonado con tanta lujuria detallista y tanta vida interior. En el reparto sobresale la oficialización discográfica, en plena juventud, de Edita Gruberova, la Zerbinetta de su generación e instrumentalmente la más perfecta que el disco guarda. El modelo de personaje es, sin duda, distinto al que durante décadas parecía asentarse: Gruberova no es una soubrette zalamera tratando de disimular cuánto la agobia su aria, sino una robustísima vocalista algo más rígida de expresión. Por ello, es posible que algunos la vean, para entendernos, 100% “Zerbina” pero no del todo “-etta”. Estoy de acuerdo sólo en parte. Es verdad que otras Zerbinettas tienen un juego expresivo más inmediato, pero no por ello más interesante. Y aunque en algunos momentos le pueda faltar más magia (el dúo con el Compositor), y sin olvidar nunca que el micrófono es especialmente ingrato con la voz de la eslovaca, pues subraya sobremanera su metalicidad y no hace justicia a la plenitud que consigue en directo, el personaje que Edita construye, en sí, es coherente, tiene un concepto definido y no violenta su personalidad artística. Lo que, en cualquier caso, es incuestionable, es su vocalidad galáctica y avasalladora. En el caso de Leontyne Price la apuesta exclusiva por el sonido de su voz es más evidente. No cabe ninguna duda de que en su Ariadne hay frases lánguidas, sonidos plenos y abandonos voluptuosos que producen un gran placer. Pero la artista no ha penetrado más que por la superficie en el mundo straussiano, queda rara por arriba y corta por abajo y en ocasiones parece falta de dirección creativa. Es ya casi un tópico hablar de René Kollo como un tenor apretado y decepcionante; pues bien, en este disco ese tópico no se cumple. No es que Kollo haga aquí nada inolvidable, pero sus medios vocales aseados, la consciencia estilística bastante noble, la perdurable calidad de la voz, sacan un Baco bastante mejor que el de muchos otros. Tatiana Troyanos fue uno de los Compositores fundamentales de su tiempo. Pese a su apego por el papel, sin embargo, no la vemos aquí en su mayor efusividad, quedando por detrás de Seefried, Jurinac o incluso de sí misma, en alguna memorable ejecución en vivo. En suma, una versión de brillantísimo sonido y concertación y con la Zerbinetta fundamental de la Gruberova, pero no muy trascendente.
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