Gino escribió:
¿Entonces eso tan pomposo de "Sin sobriedad para equilibrar lo inverosímil del libreto, no sale a la luz el dramatismo de esta ópera"?
A ver Gino, aprendamos a leer: he dicho que Roberto Devereux no funciona sin una buena dirección escénica. No veo que en ninguna parte de mi mensaje diga que no se necesiten grandes cantantes,
eso es algo que se da por hecho, que estamos hablando de Donizetti. Tan listos para unas cosas, y luego...

Gino escribió:
En fin, subyace la idea de que la ópera de Donizetti hay que mejorarla, porque si no parece de cartón de piedra.
No nos inventemos cosas a estas alturas de la película, que ya huelen a rancio. No he hablado de mejorar a Donizetti, sino de devolver sus óperas al lugar que merecen.
Al libretista, la Reina Isabel I de Inglaterra le importaba un comino como personaje histórico, y estaba en su derecho. Y a ti te puede dar igual, y estarás en tu derecho. Pero a mí no y por eso, opino que independizando a la Regina Elisabetta de su contrapartida histórica se resaltan las
enormes virtudes dramáticas del personaje.
En Roberto Deeverux, las gorgueras y espadas son el envoltorio de una magnífica tragedia sobre una mujer poderosa y vulnerable. Ese envoltorio le encantaría a la audiencia de principios del s. XIX, y te encantará a ti, pero a mí me amarga la obra. Pero no es más que un envoltorio, como demuestra la puesta en escena de Loy: la música y el drama creados por Donizetti brillan con luz propia en boca de la Gruberova.
Gino escribió:
Yo digo que pone usted a la Caballé a cantar esta ópera y no necesita más dramatismo, ni le importa la sobriedad ni lo inverosímil. Vamos, que la dirección de escena se convierte en "cagadita de mosca".
Eso para ti.