Le Gouverneur escribió:
1º Ser un purista del canto no tiene NADA que ver con la intransigencia ante el konzept. Se puede ser el mayor experto en voces del mundo y valorar las puestas en escena como buenas y malas sin prejuicios de estilos o tendencias.
No tiene que ver si uno plantea el argumento con la sencilla disyuntiva que propone usted en este primer punto de su decálogo --dejándolo morir ahí, sin mayor recorrido--, pero sí cuando considera --como hago yo-- que una cosa (la crisis en las voces y el buen canto) está directamente relacionada con la otra (el predominio de lo escénico sobre el resto de elementos del espectáculo, la preocupación por buscar antes cantantes mediáticos y guapitos para dar bien en escena que buenos músicos). Si me referí al purismo en el canto en referencia con lo escénico fue, exclusivamente, porque la tiranía de este último aspecto de lo teatral en nuestros días ha terminado influyendo de manera claramente negativa en lo musical.
Le Gouverneur escribió:
2º Se puede ser un purista de las voces y quedarse únicamente en eso, o también ser un purista de la ópera. En este segundo caso hay que dar la debida importancia al aspecto teatral. Evidentemente hay repertorios y repertorios, pero lo que no tiene sentido es, por ejemplo en Wagner, adjudicar una importancia paupérrima a la escena de un 10% como se han manifestado muchos foreros y luego protestar y criticar ante la falta de fidelidad de una propuesta escénica, cuando ellos mismos están faltando a la fidelidad al autor en su aspecto teórico más relevante. No puede haber una incongruencia más colosal.
En este segundo punto estamos de acuerdo ambos (aunque en el caleidoscópico panorama de personalidades "puristas" que nos describe se le ha olvidado añadir, porque también lo hay, el purista que da predominio a lo teatral por encima de lo músico-vocal). En fin, Serafín... Yo nunca le he quitado (ni lo haré) importancia a lo escénico en la ópera, pero sí a lo que hacen determinados directores de escena. En realidad demasiados, por no decir la práctica mayoría (pues aquí, como todos sabemos, también hay modas, y ahora nos ha tocado vivir la del minimalismo escénico, los guardapolvos o la ambientación en época nazi, y la de ignorar, a toda costa, lo que piden los libretos).
Le Gouverneur escribió:
3º Hemos visto muchas veces la descripción en crónicas operísticas de puestas en escena clásicas de la siguiente manera, "vestuario y escenografía adecuada, el cantante entra, canta y se sale, el coro permanece quieto al fondo. Dirección escénica inexistente pero al menos se ha respetado la música que se ha dejado escuchar sin interferencias". CLAMOROSO ERROR. Hacer justicia a la música es hacer la debida interrelación músico-teatral. La cuestión a debatir en todo caso es cómo debería de ser esta interrelación, pero una dirección de escena inexistente nunca hace verdadera justicia a la música de los compositores que trabajaron sus obras pensando en una obra músical y teatral.
De acuerdo también. Pero tomando como referencia siempre el respeto escrupuloso a las indicaciones escénicas originales (o, en su caso, a la lógica espacio-temporal implícita en la acción) y evitando introducir en la obra mensajitos que no están en ella. El que quiera hacer de apologeta o mesías, que escriba su propia ópera.
Le Gouverneur escribió:
4º Hay compositores que dejaron muchas especificaciones para cómo debían ser representadas sus obras, como es el caso de Berg. Esto es por otro lado una clara muestra de la importancia que se da al aspecto teatral. Hay otros muchos que no han dejado tantas indicaciones. Se piensa generalmente que los compositores de siglos pasados verían con muy malos ojos el konzept, pero realmente no lo sabemos con ninguna certeza. Lo que sí es un hecho es que compositores actuales han trabajado e incluso dirigido musicalmente producciones escénicas con Konzept que han aceptado y valorado positivamente.
Por eso mismo, porque no lo sabemos con absoluta certeza lo mejor (y más honesto) es intentar reproducir con dignidad lo que se hizo en vida de los compositores que crearon esas óperas (pues es lo más cercanos que podemos estar a lo que pudo ser su voluntad). O bien introducir modificaciones, pero inteligentes y respetuosas con el espíritu original de la obra.
Le Gouverneur escribió:
5º Se han visto producciones escénicas con konzept en donde la atmósfera que sugiere la música, la interrelación musico-teatral, la atención al libreto, es de un nivel muy superior a producciones de corte clásico. Me consta de algunas produciones donde se han ensayado más de dos meses con partitura y presencia del director musical creando una dirección de escena que es una auténcia coreografía. Evidentemente también se han visto producciones con konzetp que son un auténtico despropósito y cualquier relación entre la música y la escena es una pura casualidad, el último ejemplo el Tannhäuser de Bayreuth, quizás la peor producción que he visto nunca.
Si son inteligentes y, sobre todo, respetuosas con el espíritu original de la obra y fieles al mismo, ningún problema para un servidor...
Le Gouverneur escribió:
6º Aceptamos en el arte que un florero sea pintado de manera tan abstracta que a simple vista no parezca un florero, pero a lo mejor, si es una verdadera obra de arte, esos trazos en apariencia inconexos nos revelan la majestuosidad y belleza de las flores. En cambio a algunos les cuesta entender que, por poner un ejemplo, el amor paterno-filial que se establece en una determinada ópera pueda representarse en escena de manera no literal a cómo está dispuesto en el libreto, pero recogerse esencialmente con mayor fuerza a través de un símbolo o una abstracción. Se puede no mostrar y sugerir, alterar para buscar una reflexión y ser realmente más fieles a elementos esenciales de la obra en cuestión. En mi opinión una postura intransigente ante esto es olvidarse de que estamos hablando de ARTE.
El viejo debate naturalismo
versus abstracción en el Arte no creo que tenga aquí mucho recorrido por una simple razón: en el ejemplo de la pintura que usted ha puesto estaríamos hablando
(I suppose) de una obra creada
ex-novo por un pintor concreto. Sin embargo, en el caso de la dirección escénica de una ópera --o de los diseños de decorados o vestuarios-- nos encontramos con unos señores que se deben limitar a servir (dignamente, e incluso con brillantez) lo que pide el verdadero (y único) creador de la obra (generalmente el compositor, que pitaba más que el pobre libretista). Así pues, nada de licencias, ni de simbolismos, ni de mensajitos si vienen a diluir o desnaturalizar la esencia original de la obra. Y es que en la mayoría de los casos lo que el creador quería transmitir ya está incluido en su música o en las directrices escénicas. No hace falta más (en mi modesta opinión). A veces pienso si no sería mejor volver a la época en la que quienes se encargaban de estas cuestiones eran los carpinteros, los pintores y los sastres de los propios teatros. Porque no me cabe duda de que el problema empezó cuando empezaron a entrar "genios" llegados desde otros ámbitos (el teatro hablado, sobre todo, y más recientemente el cine) para que aportaran sus ocurrencias en obras que, generalmente, conocían mal o desconocían directamente. Y así ocurre, claro...
Le Gouverneur escribió:
7º Me parece realmente sorprendente cuando leo a quienes ejercen el rol de puristas en voces que lo que se está cargando la ópera son estos directores de escena transgresores cuando realmente el repertorio romántico está siendo maltratado por la ausencia de técnica canora. Y si hay alguna crisis ahora además de la financiera es la vocal en determinados repertorios, no la escénica donde vivimos una época dorada.
Vuelvo a lo que ya le dije en el primer punto, porque creo que ambos extremos están mucho más estrechamente relacionados de lo que parece... La tiranía de lo escénico (lo visual, la imagen) está haciendo más daño a la ópera de lo que parece (en mi modesta opinión, claro).
Le Gouverneur escribió:
8º Lo que sí reconozco es que hay mucho indocumentado suelto y que precisamente para hacer en ópera "teatro de vanguardia" lo que sí se necesita es muchísimo talento y un conocimiento extraordinario de la obra con la que se va a trabajar, lo que no suele ser habitual. Se están dando trabajo a muchos niños terribles del teatro o de otras artes que no tienen ningún conocimiento operístico. Pero esto no impide que sí haya algunos directores teatrales con profundos conocimientos e inmenso talento, asesorados por dramaturgos expertos, que han conseguido firmar trabajos excepcionales, como la mejor producción operística de la historia, el Parsifal de Herheim.
¿Qué le voy a decir? Totalmente de acuerdo.
Le Gouverneur escribió:
9º En definitiva, todo es muy relativo. ¿Hasta dónde puede llegar un konzept? No hay una respuesta concreta, hay que valorar cada producción individualmente. El vídeo del topic no lo he querido ver porque el 5 de diciembre lo veré en el teatro y precisamente Tcherniakov es un autor que suele reservar sorpresas impactantes en su propuestas. Como la que nos comentó Tunner sobre la Sacristana en Jenufa, que como le expresé en el hilo correspondiente me parece una idea muy interesante. Es posible que este Macbeth no sea un trabajo acertado de Tcherniakov, del que he visto produciones muy buenas y de la que espero con impaciencia su Don Giovanni que empecé a ver en vídeo y dejé de hacerlo por lo sugerente de la escena y la preferencia por reservarme al directo, pero un director teatral que arriesga no puede acertar siempre y a los genios como Herheim y Carsen, hay que aceptarlos también con sus errores, sus aciertos son inolvidables.
En fin, yo no creo que todo sea (o deba ser) relativo. Hay cosas blancas y negras; hay gente alta y baja; guapa y fea; lista y tonta; cosas bonitas y feas... Y esto, que es así en la vida diaria, creo que vale también para el Arte en general. Hay obras mejores y peores, y artistas geniales, buenos y mediocres. Lo de que "todo vale" en cuestiones artísticas --según mi modesto entender-- es una afirmación que va a surgir, precisamente, en la época de los artistas "enanos", aquellos que tuvieron la desgracia de suceder a verdaderos gigantes que destacaron por ser los creadores más grandes y geniales en cada una de sus respectivas disciplinas, y que no encontrando solución a los problemas que aquellos habían planteado con sus obras, optaron por tirar por la calle de enmedio, inclinándose generalmente por la disgregación, la ruptura y el relativismo para justificar su falta de imaginación (y de cualidades, también). Dos ejemplos: ¿Imaginan en qué posición quedaron los músicos, por ejemplo, después de Wagner? ¿Y los pintores tras el período Barroco (edad de apogeo de la pintura)? En un callejón sin salida. ¿Resultado? El dodecafonismo, la atonalidad y la música electroacústica en un caso; la abstracción, el cubismo, el dadaísmo y todos los -ismos posibles en el otro. Y así en todo...
En cuanto a Tcherniakov y su montaje del
Macbeth, sólo espero que haya tenido presente que hay vida más allá del patio de butacas... Y es que, aunque la mayoría de los mortales no seamos tan inteligentes como nos quiere el impertinente y maleducado de Mortier, al menos merecemos poder ver todo lo que ocurre en el escenario (que para eso pagamos la entrada).
Le Gouverneur escribió:
10º VIVA LA ÓPERA
¡¡¡VIVA!!!
E insisto en que no me considero un purista desde el punto de vista de lo vocal, ni estoy cerrado a innovaciones escénicas, siempre que respeten el sentido de la obra original y se dejen de interpretaciones paralelas.