mitchum escribió:
oiga, pues que le desvirgue a uno un Ocaso de los Dioses tiene que ser poco menos que duro...
Mi amiga nunca había escuchado ópera. Con eso quiero decir que ni los tres tenores. Le invité al Oro del Rhin, casi por compromiso. Quiso escucharlo la misma mañana antes de la función. Le pareció raro. Le conté la trama y fué al teatro.
Salió encantada. Aún le parecía extraño, y encima la secuestraron un grupo de frikis operísticos que discutían sobre grabaciones de principios de siglo. Me dijo: creo que mañana me voy a animar a ver la Walkiria....
Al dia siguiente pidió que le pusiera la Walküre en casa. A todo esto, naturalmente, sin libreto. A media escucha dejó de hacer cosas por la casa y se sentó delante del reproductor mirándolo fijamente (o mirando al vacío). Cuando terminó no articulaba palabra. Volvió al teatro esa tarde. Y salió volando y emocionada.
Volvió a Siegfried. Y una semana mas tarde a Götterdämmerung.
Primera experiencia operística.
Cuando no tienes "vicios" aprendidos, cualquier despertar puede ser mágico.
Interesante a mi papá le pasó algo similar cuando vimos el Parsifal de Nagano, quedó encantado, la próxima meta es a ver si se anima con la tetralogía.