Doctor Zhivago escribió:
Ese Rigoletto, sr. Nibelungo... ¿qué tal MacNeil? En el 71 ya tenía noches en las que se apreciaba cierto desgaste.
Pues es una versión bastante buena y el viejo
MacNeil está en magnífica forma. Hombre, no en las mismas condiciones (de
fiato, sobre todo) que presenta en otras grabaciones anteriores, pero ya quisiéramos contar hoy con un Rigoletto como el que se marca aquí el norteamericano: lleno de matices expresivos, de intención dramática, de buen canto
legato, de medias voces, de
smorzature... Todo ello con un canto que aparece sin esfuerzos (aparentes) y con unos medios que siguen siendo magníficos, tanto en la zona alta --agudos rutilantes, brillantísimos y poderosos (ese final de la
"Vendetta", por ejemplo)--, como en la grave, que sigue sonando rotunda y con autoridad (por ejemplo en el
Ahimè! que precede al
cantabile de
Cortiggiani, vil razza dannata!). Por cierto, no puedo decir que su conocido problema de
vibrato (que ya empezaba a mostrar algunos síntomas por esta época) sea un obstáculo para su prestación. Al menos a mí no se me ha hecho presente de manera significativa (quizá algo más en el
recitato previo al mencionado
Cortiggiani, cuando habla con los cortesanos, o en el cierre de la romanza, en el
Pietà! final, donde la voz presenta cierta oscilación).
Ahora, la que está verdaderamente soberbia es la
Scotto, que se marca un
"Caro nome" de campeonato y nos ofrece una Gilda llena de humanidad y grandeza dramática. Muy alejada de la niñata insustancial que algunas otras sopranos dibujan... Una verdadera maravilla plena de pirotecnia, sentimiento y expresividad. Inconmensurable la italiana.
Aragall crea un Duca juvenil, ardoroso y de voz hermosísima, pero es, quizá, el menos inspirado de los tres protagonistas; el más rutinario. Yo destacaría, ante todo, la belleza, frescura y naturalidad de su timbre, con una voz plena de
italianità. Y salvo que la cosa se deba a un problema de la toma de sonido (o a mi imaginación), lo cierto es que no son pocos los momentos en que se presentan problemas de afinación por parte del intérprete, lo que baja enteros a una interpretación que podríamos resumir como muy "satisfactoria" y de gran belleza sonora. Por cierto, no canta la
cabaletta "Possente amor mi chiama".
Los hermanos mafiosos están correctos, pero sin destacar especialmente por nada.
La direccion de
Franci resulta electrizante y plena de tensión dramática, con unos
tempi vivísimos y (en mi opinión) siempre adecuados para dar teatralidad a la interpretación. Muy bien.