Gruberoviano escribió:
Gualtier Malde escribió:
Mire Mr. Tunner, esta haciendo trampa. Yo no voy a decir que no hay que tener buenos graves para el belcanto, pero me dirá usted si se puede hacer el repertorio verista sin tener los papeles en regla por abajo.
¿Tenía Olivero los papeles en regla en la octava grave? El que tenga oídos que oiga. Independientemente de lo que digan los 5, 6 o 10

Bueno... Después del repaso que le está pegando a doña Magda, así como el que no quiere la cosa, la buena noticia es que tiene todo el día de hoy para reflexionar sobre lo que está escribiendo, y darse cuenta de que a usted, mal que le pese, entre las dos la que le gusta es Jessye Norman. Y votarla claro. Consúltelo con la almohada. Si no le gusta Olivero (como se ve que no le gusta) no le veo mucho sentido a la abstención. Máxime cuando Norman va algo apurada en los votos. Total, aunque usted le dé el suyo probablemente ni siquiera pase...

No veo qué es lo que tengo que reflexionar...
La verdad es que mi posición sigue siendo la misma. Me gustan ambas (Olivero me solía gustar más hace unos años, pero he ido encontrado algunas cosas que me han hecho distanciarme de ella -no demasiado, pero sí en forma perceptible-) y hoy en día puedo conectar un poco más con Norman, que como voz y carrera me parece más importante que la italiana (Olivero es lo que podríamos llamar una artista "de culto").
Lo que pasa es que:
1.- He expresado que me abstengo porque -insisto- pienso que ninguna de las dos debería haber avanzado tanto en una competencia donde han quedado atrás monstruos de verdad como Ponselle, Sutherland o Flagstad.
2.- He destacado los problemas de Olivero, porque Mr. Tunner quiere venderla como una de las sopranos más grandes de la historia, y para mí es una cantante muy expresiva, pero con problemas y limitaciones muy acentuadas como para decir, por ejemplo, que era mejor que Sutherland.
Al final del cuento aquí priva mucho lo subjetivo (y es genial que así sea), pero bueno, así es como lo veo yo.
PD para Mr. Tunner: Claro que me gusta y me emociona la Adriana de Olivero, pero eso no significa que no me entere (y que incluso me desagrade) la forma como Doña Magda resuelve los graves en ese papel y en muchos otros que abordó.