He estado repasando todos los post de este hilo desde que Tunner lo abrió. Dejando a parte lo que dije al principio, error mío...he de decir que efectivamente, el repertorio que propone Tunner es casi imposible que nadie lo cante hoy con un mínimo de decencia, no se incluye ópera barroca, ni contemporánea, ni Wagner, en definitiva, falta mucho repertorio.
Evidentemente, si comparamos ambas épocas, no hay color, los cantantes que cantaban en los 50 con los que lo cantan en pleno siglo XXI son muy diferentes, ahora mismo es muy difícil encontrar un reparto así en cualquier escenario operístico, se ha bajado de calidad, de exigencia, etc...
Del mismo modo, pienso (puede que sea una idea equivocada, pero creo que no) que del mismo modo que se ve ahora a Gruberova, a Meier, a Devia, a Domingo o a Dessay, se vería igual en aquella época. Me explico, nosotros, con el pensamiento de hoy y teniendo un legado de grabaciones estupendas que nos han dejado los más grandes, mencionar a Callas, Simionato, Tucker, Bruson, Corelli es hablar de los mejores cantantes de la historia. Pero imagino que si viviéramos en aquella época, lo veríamos todo distinto, más o menos como vemos hoy en día a los grandes.
El panorama actual está muy crudo. Voces hay, claro, muchas y variadas. Hay muchos repertorios y óperas casi intocables porque no hay ni Dios que las cante, sin embargo, se programan y se sacan con decencia, cuanto menos. Se ha ampliado variedad en cuento a repertorios, gustos, nuevos públicos. Muchas veces, cuando uno llega al teatro y ve el panorama que hay, es inevitable decir que si era mejor fulano o mengano o que si no hay color, si yo ví a Kraus cantar lo mismo y blablabla.
También es cierto que Tunner se ha visto nosecuantas óperas y funciones, ha visto a nosequienes cantantes, ha visto versiones a punta pala y encima se considera de los más sabios de España. Sin embargo, gente como yo e imagino muchos de los que estamos aquí, que no pasamos en muchos casos de diez años de afición, que hemos visto ya lo que nos queda de las voces, he disfrutado por ejemplo (mencionaré esta última temporada) con el dramatismo de Silja, a pesar de su prácticamente nula voz, con Los Puritani de Flórez, con las funciones de Norma en el Real, con el excelso recital de Edita Gruberova en Madrid, con el final de la Salomé de Stemme, con el Marten alle Arten de Damrau, con el Nerone de Jaroussky, con la poca voz que le queda a Te Kanawa o con la Kundry de Waltraud Meier y eso es lo que valoro yo de la ópera. Podremos tener a los más grandes del mundo, pero si estos no te emocionan, no te hacen levantarte del asiento, podemos lamentarnos, o conformarnos con lo que hay, y yo me quedo con lo tengo, que estoy muy agusto con lo que he tenido oportunidad de disfrutar.
Así que Tunner, relájate y dusfuta de lo que hay, que para añoranzas, ya tienes infinidad de grabaciones
