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Y yo, como Celletti, me pregunto qué tendrá que ver el corazón con el acto físico de cantar.
¿La dicción no es una cuestión técnica? Claro que sí, hombre: las vocales, si el sonido se cubre como es debido, tienen esa redondez característica que se puede escuchar a Pavarotti o Kraus; di Stefano, tantas veces citado como modelo de dicción, tendía a abrirlas ("Invan ti celi Amelia; quel angela tu sei", nunca escuché a Pavarotti hacer cosas de ese tipo) y sus consonantes, buscando ese efecto "realista" estaban muy marcadas, lo que redundaba en la intervención de la gola. Las consonantes deben apenas sfiorare las vocales.
¿El fraseo? En esto soy muy radical: sin medias voces y messa di voce no hay fraseo. Otro mito es la infalibilidad del fraseo de Domingo; las más de las veces en un permanente mezzoforte, agobiante, monocorde, sin gradaciones de color. Los papeles del verismo los hacía muy bien porque las exigencias dinámicas son menores y siempre se puede sustituir un pianissimo por un susurro, un parlato o cosas peores. Otro fraseador limitado era Carreras, por carecer también de verdaderas medias voces; al final tanto arrebato, tanto suspiro, acaban cansando. Con esto quiero decir que por mucha efusividad que se ponga, un cantante sin medias voces termina aburriendo. Simoneau o Dermota sí sabían cantar a media voz, y las hacían tan bien que podían concentrarse en colorearlas, darles la tinta expresiva. Gobbi, otro sujeto instalado en el mezzoforte-gritopelao, sonaba como el lobo feroz.
Estoy de acuerdo en que el arte comienza cuando la técnica pasa a un segundo plano, no por las conocidas pamemas de la italianidad o la efusividad, sino por haberse convertido en algo consustancial al acto de cantar, de forma que es automática y no hay que pensarla. El gusto, o el estilo o musicalidad, no son más que formas de llamar a a la dosificación de unos medios y una técnica, de modo que un pianissimo esté donde debe estar o un fiato no se tome a mitad de una frase (al estilo Bjoerling) ¿Cantantes con gusto?: Kraus, Bergonzi, Pavarotti, MacNeil, Callas, Tebaldi, Freni, Caballé.
Mucho ojo, reconozco que hay una virtud que escapa un poco a la técnica, y es la espontaneidad, la naturalidad, que sin técnica evidentemente suena a dilettantismo (di Stefano) pero que cantantes de técnica excepcional no han poseído (Kraus, Fischer-Dieskau) Es ese abrir la boca y zas, cantar como si se estuviera simplemente hablando.
Por supuesto, como en cualquier músico, hay cantantes (pocos) que además de ser maestros, son genios, porque tenían un plus que le permitía aplicar todo lo expuesto en momentos donde otros no llegan tan lejos, o iluminar una frase que siempre pasa desapercibida, qué sé yo: Callas, Gigli, Pertile, Fischer-Dieskau, tenían algo que no se estudia, como lo tenían Furtwängler u Oistrach.
Creo que muy pocas cosas en un cantante no dependen de la técnica. Incluso la actuación facial está condicionada. Para mí un cantante ha de actuar con su voz. Si hablamos de ópera italiana decimonónica, cualquier cantante que gesticule o se mueva mucho, o es víctima de direcciones de escena neuróticas, o está intentando ocultar sus defectos canoros.
La propia idea, muy en alza en los 50, del canto más allá de la técnica (la italianidad, la pasión, la actuación, etc) ha sido demoledora para las voces, que es lo mismo que decir para la ópera. Al principio sirvió para justificar a cantantes mediocres; ahora sirve para justificar a los Guelfi, Cura, Villazón, etc.
_________________ Il barone fu ferito, però migliora
Última edición por Gino el 30 Ene 2007 12:06, editado 1 vez en total
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