Gino escribió:
Asumo, mi estimado forero, que usted es de los que pasan de largo...
¿Respecto de
Winterreise, únicamente, o de Schubert en general? Ni una cosa, ni la otra,
caro Gino. Pienso que Schubert es uno de los ocho o diez compositores más grandes que ha habido (junto a Bach, Beethoven, Wagner, Verdi, Haendel y alguno que otro más). En cuanto a
Viaje de invierno, no sólo es que la tenga entre sus mejores creaciones y considere que es una grandísima e imprescindible obra (sobre todo si se escucha en voces como las de Hotter, Dieskau o Prey), sino que opino que sólo por sus composiciones liderísticas el austríaco ya merecería pasar a la posteridad con todos los honores (aunque no hubiera escrito nada más): ¿hay algo que pueda superar, en grandeza expresiva y dramática, piezas como
Ständchen o
Erlkönig, por citar sólo dos que se encuentran en esos dos polos de la expresividad temática que son lo nostálgico-amoroso y lo fantástico/aterrador?
Gino escribió:
Es que a mí lo que hay en "Die Winterreise" me parece muy grande y en cambio el heroísmo y la ideología del "Anillo", de la música del Anillo, pequeños en su agobiante grandeza y sobre todo desfasados, ajenos a lo que preocupa y ocupa al hombre, al hombre de carne y hueso que decía el maestro Unamuno.
No se deje engañar por las formas (musicales y dramáticas) y, sobre todo, evite dejarse arrastrar por el lastre de una tradición en buena medida superficial y errada, llena de prejuicios contra Wagner, que ve ideología (e ideología perversa, además) donde sólo hay ideas teatrales y musicales renovadoras (bien que adobadas con algo de filosofía de baratillo). Si se para usted a pensar verá que, bajo lo épico de sus temas y su música, de lo que, en el fondo, hablaba Wagner era, ni más ni menos que del Amor (con mayúscula), de la muerte, de la compasión, de la piedad, de la posibilidad de redención, de intentar encontrar un mundo mejor... Elementos humanísimos todos y del mayor interés para el Hombre desde la noche de los tiempos. El hecho de que para abordar esos temas tan universales optara por rebozarlos en un adobado de mito y épica --dos elementos que suelen despertar el recelo del personal, pues no ven en ellos sino la muestra de una excesiva solemnidad-- no empece para nada de su objetivo principal, que era ése. Y si usted despoja de toda su parafernalia a
El Anillo (o a otras obras wagnerianas) y las mira con ojos más comprensivos verá que es así.
Un saludete.