anoche, primera de LAS SONNAMBULA, con al parecer gran éxito según la cronista "social" ( no confundir con especialista operística ) de Maricel Chavarria que copio y pego . ( nada tengo que decir , pues hasta hoy no iré al teatro)
" Cultura | ESCENARIOS ( DIARIO LA VANGUARDIA )
El público se extasía con Juan Diego Flórez y Patrizia Ciofi en el título de Bellini
La sonámbula que despierta al Liceu
Edición impresa Cultura | 28/01/2014 - 00:00h
Maricel Chavarría
Barcelona
LA ESTRELLA Juan Diego Flórez revalidó su título de 'superstar' de las voces ligeras
LA OVACIÓN El público agasajó a los artistas con siete minutos de aplausos sin dejar las butacas
Actividad operística pese a la crisis
La chica no era infiel, sólo sufría de sonambulismo. Sirva la idea de resumen argumental de La sonnambula, la ópera de Vincenzo Bellini que ayer se estrenó en el Liceu bajo la lucida versión escénica de Marco Arturo Marelli -coproducción del Covent Garden y la Staatsoper de Viena- y en las magníficas voces de Juan Diego Flórez y Patrizia Ciofi. Entre el elenco de este estreno -que atrajo hasta la Rambla a los consellers Germà Gordó y Ferran Mascarell- y el anuncio del plan estratégico contra la crisis que ha lanzado el director general del Gran Teatre, Roger Guasch, hasta la platea liceísta parecía ayer despertar del sonambulismo.
La chica, Amina (Ciofi), es una de esas heroínas del romanticismo cuya existencia gira alrededor de la de sus compañeros varones y sus sentimientos de amor y celos. Y en esta ópera semiseria -que el libretista Felice Romani basó en un vodevil y un ballet de Eugène Scribe (1819 y 1827)-, el enredo radica en que siendo la chica una pobre huérfana criada por una molinera en los Alpes suizos, no sólo ha de ser virtuosa para casar con el rico terrateniente (Flórez), sino que debe parecerlo.
Pero, ¡ay!, en sus paseos nocturnos de sonámbula le da a Amina por encaminarse a la habitación de Rodolfo, un viajero que resulta ser el conde de la región, circunstancia que es atisbada oportunamente por su rival en amores, la hostalera Lisa, que busca recuperar a su guapo Elvino/Flórez y no duda en ponerle sobre aviso. La sospecha está servida. La comunidad entera culpa a Amina y la margina, y ella ha de emplearse en demostrar al mundo su inocencia. ¿Cómo que sonambulismo? El fenómeno clínico no convence a nadie... hasta el despertar global.
Explicado así puede que pierda encanto, pero la belleza belcantista se disfruta más una vez asumido el quid de la cuestión argumental propia de la época.
El alemán Marco Arturo Marelli sitúa la acción en el gran comedor de un sanatorio de la alta montaña -a lo Thomas Mann-, a través de cuyos ventanales se divisa n las montañas y el declinar del día. Y en estricto código romántico, utiliza el paisaje como espejo de los sentimientos. Así, cuando se manifiesta la desconfianza de todos hacia la honestidad de la difamada Amina, una tempesta de nieve abre los ventalanes e irrumpe en escena...
Pero el verdadero show de esta Sonnambula radica en el elenco. La soprano Patrizia Ciofi, que en un principio cubría el segundo reparto de la obra y ha sustituido a Diana Damrau en el primero, demuestra ser el ejemplo de artista completa. ¡Qué actriz! ¡Qué fraseo! ¡Qué legato! Lástima de un resfriado que le afectó en los primeros ensayos y no le permite estar en su mejor momento, aunque no dejó nada indiferente en el aria "Ah! non credea mirarti".
Y qué decir de Juan Diego Flórez, espectacular en su canto de tenor ligero, repetidamente ovacionado. Pero no todo acaba ahí: la pérfida Lisa que compone la soprano Eleonora Buratto es de nota; fantástico el conde Rodolfo de Nicola Ulivieri, y sorprendente el jugo que saca Gemma Coma-Alabert al papel de Teresa.
El público no escatimó anoche en ovaciones, también para el director musical Daniel Oren. Y se agradeció una puesta en escena en la que Marelli recrea un ambiente ensoñador, evitando el costumbrismo. Un ambiente que, dicho sea de paso, nos evocó otra Sonnambula, la que George Balanchine creó para los Ballets Rusos de Montecarlo, con una adaptación musical de Vittorio Rieti que usó además de La Sonnambula otros títulos de Bellini (Norma, I Puritani, I Capuleti e i Montecchi) ¿A qué viene ese apunte ahora, en pleno éxtasis operístico? A la añoranza. Porque si anoche le hubieran dado a escoger a esta cronista entre Patrizia Ciofi y Juan Diego Flórez o Alessandra Ferri y Mijail Baryshnikov (en 1987), pues no habría sabido qué decirles. Serán los estragos de esa dieta baja en ballet a la que nos han sometido."
( solo decirle a la Sra. Chavarria - que no es de demasiado fiar como crítica operística - que el regisseur Marco Arturo Marelli NO es alemán, sino Suizo

)